En Bogotá, planear el día implica considerar más de un escenario climático. No es inusual que una mañana soleada termine en una tarde de lluvia intensa. Por eso, para muchos ciudadanos es habitual salir con protección solar y, al mismo tiempo, llevar una sombrilla o impermeable. Esta variabilidad forma parte de la experiencia cotidiana en la capital.
Quienes se movilizan en motocicleta suelen percibir con mayor intensidad estos cambios. Al estar expuestos durante todo el trayecto, pasan con facilidad del calor fuerte característico de la sabana a precipitaciones repentinas que alteran la movilidad y las condiciones de seguridad en las vías.
De acuerdo con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), el comportamiento atmosférico de Bogotá responde a factores asociados a su ubicación en la zona tropical y a su altitud sobre el nivel del mar.
La interacción entre radiación solar, corrientes de viento y relieve montañoso explica buena parte de esa inestabilidad. Sin embargo, los especialistas advierten que los patrones tradicionales han venido cambiando.
El cambio climático ha introducido modificaciones que dificultan las predicciones diarias y alteran la duración e intensidad de las temporadas lluviosas y secas. La ciudad, como otras capitales del mundo, no es ajena a estos efectos. El reciente racionamiento de agua evidenció la vulnerabilidad frente a periodos prolongados de sequía y la necesidad de fortalecer la gestión del recurso hídrico.
Las proyecciones apuntan a una posible intensificación de los extremos: lluvias más persistentes en ciertos periodos y sequías más severas en otros. En ese contexto, comprender cómo funciona el sistema climático local resulta clave para la toma de decisiones públicas y para la adaptación ciudadana.
Más allá de la percepción de “imprevisibilidad”, el clima bogotano es el resultado de procesos físicos identificables y de la creciente influencia de la actividad humana. Analizarlo con rigor permite ir más allá de la anécdota diaria y entender los desafíos ambientales que enfrenta la capital en los próximos años.
El Distrito avanza en la implementación de estrategias para mejorar la recolección de basuras en Bogotá y fortalecer la supervisión del servicio, en medio de la prórroga de los contratos con los cinco operadores de aseo de la capital, y la puesta en marcha de nuevas medidas para optimizar la limpieza y el manejo de residuos.
Indisciplina ciudadana y residuos voluminosos, el principal desafío
La indisciplina ciudadana sigue siendo uno de los mayores retos para la limpieza de la ciudad, de acuerdo con el gerente de Aguas de Bogotá, Yanlícer Pérez, entre los residuos que más se encuentran en las calles están los escombros provenientes de obras menores en los hogares, así como muebles, maderas, colchones, alfombras y sanitarios, que dificultan las labores de recolección y afectan el espacio público.
Según explicó en Hablemos Bogotá, Armando Ojeda, director de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos, UAESP, al relleno sanitario Doña Juana llegan en promedio 6.664 toneladas de residuos al día.
De este total, cerca de 5.600 toneladas corresponden a residuos ordinarios recolectados por los carros compactadores, mientras que alrededor de 1.000 toneladas son residuos voluminosos y de construcción y demolición, recogidos por Aguas de Bogotá y los cinco operadores del servicio.
Actualmente, la ciudad registra 478 puntos críticos de acumulación de residuos, lugares donde el arrojo indebido es recurrente. Según Ojeda, la estrategia para mitigarlos se trabaja desde dos frentes: la articulación con más de 16 entidades del Distrito y el fortalecimiento operativo de Aguas de Bogotá para una recolección más rápida. Gracias a estas acciones, los puntos críticos se han reducido en un 23%.
El Distrito también avanza con la estrategia de Cazaregueros, cuadrillas dedicadas a recoger los residuos que quedan dispersos en las calles por bolsas rotas, basura mal dispuesta o sacada fuera de los horarios de recolección, quienes recogen cerca de 30.000 regueros al mes.
Por otor lado, en Bogotá, según el Registro Único de Recicladores, en la ciudad hay 26.623 recicladores inscritos y 391 organizaciones de oficio.
“Su labor es muy importante desde el punto de vista ambiental. Con ellos trabajamos de la mano desde la UAESP, con el fin de lograr su fortalecimiento, que cada vez hayan mejores condiciones para el desarrollo de su actividad. Y con ellos estamos trabajando de la mano en una mesa permanente, en una armonización normativa, en lo que tiene que ver con la generación de líneas para mejorar su actividad», explicó Ojeda.
Herramientas para una disposición responsable de residuos en Bogotá
En cuanto a los horarios de recolección, estos varían según la zona y el barrio. Por ello, las autoridades recomiendan a la ciudadanía consultar las frecuencias y horarios del carro recolector a través de Chatico, el asistente virtual del Distrito.
“En lo que estamos trabajando es que el tiempo que los residuos permanezcan en calle sea el menor posible, para reducir la afectación al espacio público”, explicó Armando Ojeda, director de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP).
Como alternativa para el manejo adecuado de residuos voluminosos, la ciudad cuenta con 211 ecopuntos móviles, donde los ciudadanos pueden llevar muebles, colchones y residuos de construcción y demolición. Además, se puede programar la recolección llamando a la línea 110.
La supervisión a los operadores del servicio de aseo se realiza a través de una interventoría que hace seguimiento a las rutas y frecuencias de recolección mediante un sistema de monitoreo satelital conocido como SIGAB, que permite verificar en tiempo real el recorrido de los vehículos.
Prórroga del servicio de aseo: qué significa y qué cambia para la ciudad
En Colombia existen dos esquemas para la prestación del servicio público de aseo: el de libre competencia y el de áreas de servicio exclusivo, estas ultimas son la excepción a la norma y dividen la ciudad en zonas atendidas por operadores específicos bajo condiciones contractuales definidas.
Bogotá opera actualmente bajo el esquema de áreas de servicio exclusivo, con cinco operadores encargados de distintas zonas de la ciudad. Sin embargo, por orden de la Corte Constitucional y en defensa de los derechos de los recicladores de oficio, se autorizó la prórroga de estos contratos.
No obstante, la prórroga no se limita a extender los contratos, pues esta viene acompañada de mejoras en la prestación del servicio, entre ellas:
La incorporación de nuevos vehículos de recolección.
La revisión del sistema de contenerización en la ciudad.
El aumento del lavado de contenedores y la atención de puntos críticos, con el apoyo operativo de Aguas de Bogotá.
Finalmente, en el marco de las prórrogas contractuales del servicio de aseo, se reforzará la supervisión con más de 88 personas en calle, encargadas de verificar el cumplimiento de horarios y frecuencias, así como de realizar procesos de sensibilización ciudadana.
En medio del cemento y el concreto, Bogotá ha encontrado rincones donde la vida verde se abre paso. Desde terrazas y patios hasta antejardines y parques, miles de ciudadanos han decidido sembrar sus propias huertas, uniendo tradición campesina con innovación urbana. El resultado: alimentos frescos, producción sostenible y comunidades más unidas.
Actualmente, el Jardín Botánico de Bogotá registra más de 13.000 huertas urbanas, que incluyen espacios caseros, comunitarios, estudiantiles e institucionales. Estas huertas no solo devuelven verde a la ciudad, sino que fortalecen el tejido social y posicionan a Bogotá como un referente en agricultura urbana.
¿Por qué las huertas urbanas importan?
Alimentación saludable y sostenible: Sembrar en la ciudad significa acceder a hortalizas, tubérculos, granos y frutas libres de químicos, conocer exactamente qué se utiliza en su producción y reducir la distancia y el impacto ambiental del transporte de alimentos.
Tejer comunidad: Más allá de lo alimentario, las huertas conectan generaciones, preservan saberes ancestrales y ofrecen un espacio para la salud mental, el ocio creativo y el intercambio de productos frescos o transformados.
Cuidar el planeta desde la ciudad: Las huertas reutilizan residuos orgánicos como abono, recuperan suelos urbanos, transforman espacios abandonados y ayudan a mejorar el aire, la temperatura y la captación de agua lluvia, convirtiendo cada rincón verde en un pulmón de la ciudad.
La agricultura urbana no es nueva en Bogotá: desde siempre, muchas familias cultivaban plantas en sus solares para el autoconsumo. Pero en los últimos años, la práctica ha cobrado fuerza gracias a la preocupación por la contaminación, la desaparición de zonas verdes y el apoyo institucional.
Estas huertas no son solo un lugar para sembrar. Son un símbolo del reverdecer de Bogotá, donde cada semilla representa vida, sostenibilidad y el esfuerzo colectivo por una ciudad más verde y saludable.
Cada 2 de febrero se conmemora el Día Mundial de los Humedales, una fecha que nos recuerda la importancia de estos ecosistemas vitales para mantener procesos vitales como la regulación del agua, incluyendo el control de las inundaciones y la purificación del agua, además de albergar una basta cantidad de especies de fauna y flora.
Es por esto que durante todo el mes la Secretaría Distrital de Ambiente llega con una programación especial en la que los ciudadanos podrán visitar y explorar los humedales mientras disfrutan de más de 30 actividades gratuitas para toda la familia.
A través de ‘Nuestros Humedales Viven’ la secretaría pone a disposición recorridos interpretativos, siembras comunitarias y de la mano de docentes universitarios, y abre espacios para descubrir la fauna diurna y nocturna que habita en las 17 Reservas Distritales de Humedal.
Tenga en cuenta que las actividades son gratuitas, pero cuentan con inscripción previa y aforo limitado, por lo que debe inscribirse en la página de la Secretaría o a través de este link. Aquí le compartimos la agenda completa para que se programe.
¡Meandro es más seguro! – Jornada de adecuación y mantenimiento del cerramiento provisional en el Humedal Meandro del Say
Hora: 7:00 a. m. a 12:00 m.
Lugar: Humedal Meandro del Say Calle 14 no, Cl. 14 # 119A -10 – Conjunto senderos de la Estancia uno – Recodo
Humedales Vivos: Biodiversidad, Restauración y Ciudadanía – Conversatorio sobre la gestión y el conocimiento de los humedales urbanos de Bogotá Panel de expertos y muestra itienerante en U. Central
Hora: 10:00 a. m
Lugar: Universidad Central Cra. 5 # 21-38 – Auditorio Francisco de Paula Santander
Sábado, 7 de febrero
Guardianes del aire: avistamiento de aves en la RDH Jaboque Jornada de avistamiento de aves
Guardianes del hábitat – Jornada de apropiación comunitaria con riego, recorrido de avistamiento de fauna y flora, adecuación de refugio de fauna ‘Curí’
Hora: 8:00 a. m. a 12:00 m.
Lugar: Humedal Capellanía o La Cofradia Cl. 23h #96f – 67 a 96f – 1
Recorrido Interpretativo: Caminata para conocer la historia del humedal, su importancia y los seres vivos que lo habitan
Hora: 8:00 a. m.
Lugar: Humedal Chiguasuque – La Isla Cl. 88 Sur # 88-89
Raíces, Saberes y Miradas: Un Día para Tejer Comunidad en la RDH de La Conejera
Jornada de establecimiento de coberturas herbaceas polinizadoras – Hora: 8:00 a. m.
Taller de fotografia para principiantes Mirador 13 – Hora: 10:00 a. m.
Encuentro inicial de saberes Mirador 13 Hora: 8:00 a. m.
Lugar de actividades: Humedal La Conejera Cra 136D No. 153 – 14
La temperatura de la Tierra está cambiando radicalmente y el efecto invernadero es una de las principales causas.
En los últimos años las condiciones meteorológicas cambian radicalmente en cuestión de horas, pero, ¿sabías que esto se debe al cambio climático? Y que además tiene una razón detrás: el efecto invernadero.
¿Qué es el efecto invernadero?
El efecto invernadero se produce cuando ciertos gases se acumulan en la atmósfera terrestre,atrapando el calor del sol y elevando la temperatura del planeta. De hecho este fenómeno es esencial para vivir en la Tierra, ya que sin él, nuestro planeta sería demasiado frío para ser habitable. Sin embargo, el problema surge cuando hay un exceso de gases en la atmósfera. Estos gases se producen por el uso excesivo de combustibles fósiles, la ganadería, el mal manejo de la basura, la tala excesiva de árboles y muchas otras actividades que fomentamos los seres humanos.
Alrededor de la Tierra hay una capa invisible llamada atmósfera, que funciona como un abrigo protector, este abrigo deja pasar el calor del Sol, pero no deja que todo ese calor se escape al espacio. Así, el planeta se mantiene calentito, pero cuando hay muchos carros, fábricas, incendios o quemamos basura y combustibles, se liberan gases, como el dióxido de carbono, que se quedan en la atmósfera. Estos gases hacen que el calor quede atrapado de más, y la Tierra se calienta demasiado produciendo el derretimiento de los polos, sequías e inundaciones y climas extremos.
El efecto invernadero no es el enemigo: es como un abrigo necesario, pero debemos cuidar que no sea demasiado pesado.
¿Cuáles son las causas del efecto invernadero?
Descubre cómo funciona el efecto invernadero, cuáles son sus causas y cómo podemos combatir sus efectos para proteger nuestro planeta.
Para ayudar a reducir esta situación podemos hacer acciones sencillas como cuidar el agua cerrando la llave mientras nos lavamos los dientes o nos enjabonamos, apagar las luces que no estamos usando, sembrar árboles o plantas en nuestra casa si tenemos espacio, usar la bici o el transporte público en lugar de los autos y sobre todo seguir esta fórmula mágica: Reducir, reutilizar y reciclar.
En este capítulo de Chema te lo cuenta también puedes encontrar una actividad genial con la que puedes ejercitarte mientas ayudas al planeta, se llama ‘Plogging’ y es una nota.
Los plásticos de un solo uso son un tema que siempre está sobre la mesa cuando se trata de hablar del cuidado del planeta. Hace varios años estos han estado bajo la lupa por varias razones. Una de ellas es su lenta descomposición y la incineración de plásticos, lo que contribuye en gran medida al cambio climático. Sólo para que tengas en cuenta, una bolsa de plástico puede durar ¡más de 150 años en desaparecer! y las botellas de este material se calcula que duran más de 500 años.
A lo anterior se suma que quemar plásticos provoca la liberación de sustancias como: dióxido de carbono, monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y óxidos de azufre, todas estas son tóxicas, contaminan el aire y afectan la salud humana.
Adicionalmente, los plásticos representan cerca del 85% de todos los desechos marinos, según la ONU. Por su parte, Greenpeace informó que se han encontrado desechos plásticos hasta 10.000 metros debajo del mar.Cuando los plásticos llegan al océano pueden ser ingeridos por la fauna marina, causando que tengan problemas en la digestión, es decir, muchos peces enferman o mueren por ingerir plásticos, pero no solo eso, al comer peces y especies del mar, a los humanos terminan llegando estas partículas que afectan la salud.
Por estas razones, activistas medioambientales han insistido en que se límite la producción de plásticos de un solo uso y, al mismo tiempo, muchas personas han tomado la iniciativa de reemplazarlos con el fin de adoptar prácticas más amigables con el planeta. Por ejemplo, tener pitillos reutilizables, no comprar botellas de agua sino recargar sus botilitos, usar cepillos de dientes de bambú y otros elementos elaborados con materiales biodegradables, evitar las bolsas plásticas en las tiendas y supermercados, entre muchas otras.
Colombia prohíbe el uso de plásticos de un solo uso
En Colombia estamos dando un primer paso para disminuir la producción y el consumo de los plásticos de un solo uso que tanto daño le hacen al planeta. El Congreso de la República de Colombia expidió la Ley 2232 de 2022, la cual busca regular y disminuir la comercialización de estos productos.
Este es un primer paso para regular su consumo y será un proceso que estará dividido en dos fases. ¡Toma nota!
Fase 1: se prohibirá la producción en el mercado y comercialización:
Bolsas de punto de pago utilizadas para embalar, cargar o transportar paquetes y mercancías, excepto aquellas reutilizables o de uso industrial.
Bolsas utilizadas para embalar periódicos, revistas, publicidad y facturas, así como las utilizadas en las lavanderías para empacar ropa lavada.
Rollos de bolsas vacías en superficies comerciales para embalar, cargar o transportar paquetes y mercancías o llevar alimentos a granel, excepto para los productos de origen animal crudos.
Mezcladores y pitillos para bebidas.
Soportes plásticos para las bombas de inflar.
Soportes plásticos de copitos de algodón o hisopos flexibles con puntas de algodón.
Fase 2: productos que se dejarán de comercializar gradualmente
Envases o empaques, recipientes y bolsas para contener líquidos no preenvasados, para consumo inmediato, para llevar o para entregas a domicilio.
Platos, bandejas, cuchillos, tenedores, cucharas, vasos y guantes para comer.
Confeti, manteles y serpentinas.
Envases o empaques y recipientes para contener o llevar comidas o alimentos no preenvasados conforme con la normatividad vigente, para consumo inmediato, utilizados para llevar o para entregas a domicilio.
Láminas para servir, empacar, envolver o separar alimentos de consumo inmediato, utilizados para llevar o para entrega a domicilio.
Mangos para hilo dental o porta hilos dentales de uso único.
Adhesivos, etiquetas o cualquier distintivo que se fije a los vegetales.
Empaques, envases o cualquier recipiente empleado para la comercialización, al consumidor final, de frutas, verduras y tubérculos frescos que en su estado natural cuenten con cáscaras; hierbas aromáticas frescas, hortalizas frescas y hongos frescos.
Este es un gran paso para el cuidado del planeta, y está en nuestras manos poder hacer que estas medidas funcionen, cumpliéndolas y motivando a nuestras familias y amigxs a que se sumen a estas medidas y de a poco le vayamos diciendo adiós a los plásticos de un solo uso. Y tú, ¿cómo ayudas al planeta?
En la cuenca alta del río Bogotá, en zona rural del municipio de Villapinzón en Cundinamarca y en límites con Úmbita, Boyacá, fue avistado un oso andino que, según la Corporación Autónoma Regional (CAR) corresponde a un oso juvenil que se desplaza de manera solitaria y ha sido observado realizando comportamientos naturales de alimentación sobre especies como el gaque y bromelias.
Frente a la preocupación de algunos habitantes que hicieron un llamado a las autoridades por el avistamiento del oso, la CAR hizo un llamado al cuidado y protección del animal resaltando que esta especie no presenta comportamientos de caza de ganado, dado que su dieta es mayoritariamente herbívora. Cuando consume restos de animales, lo hace en condición de carroñero, atraído principalmente por la disposición inadecuada de animales muertos en áreas boscosas.
Alfred Ignacio Ballesteros, director de la CAR de Cundinamarca, resaltó las prácticas que pueden hacer que los osos se vean atraídos y que incremente la probabilidad de interacciones negativas entre la fauna silvestre y los humanos.
“Durante las visitas y diálogos sostenidos en territorio, se evidenció que en algunas veredas los animales domésticos muertos son abandonados en zonas de bosque por desconocimiento sobre su manejo adecuado. Esta práctica, sumada a la entrega intencional de alimentos al oso, como frutas, residuos orgánicos o restos de animales”, especificó.
De la misma manera, la CAR fue enfática en señalar que el oso andino no constituye una amenaza para las personas y únicamente puede reaccionar de maneras defensivas si se siente acorralado o en riesgo.
“La presencia del oso en estos sectores responde al uso de su corredor biológico natural, el cual se ha visto progresivamente reducido por el avance de la frontera agrícola y pecuaria”, explicó Ballesteros.
Con estas bellas fotos les cuento que el oso de anteojos avistado en la cuenca alta del río Bogotá no es una amenaza, es un símbolo de equilibrio ecológico.🌿
Se trata de un ejemplar juvenil, solitario y de dieta mayoritariamente herbívora, consume especies como gaque y… pic.twitter.com/RMZoKADgWR
¿Qué está haciendo la CAR para proteger esta especie?
La CAR instó a los habitantes del sector a proteger la especie y reiteró que la caza o persecución del oso constituye una infracción ambiental y representa un riesgo para la especie y para el equilibrio de los ecosistemas andinos.
Así mismo, con el apoyo de Corpochivor, la Corporación implementará una estrategia para la protección y defensa de la especie, la cual incluye espacios de sensibilización y capacitación con los presidentes de las Juntas de Acción Comunal de las veredas, para aclarar que el oso no representa una amenaza y que se puede llevar una convivencia sana con la fauna silvestre.
Finalmente, la CAR contempla la puesta en marcha de un sistema de seguimiento a esta especie a través de cámaras trampa en las zonas donde se han registrado conflictos, además del impulso de acciones preventivas relacionadas con la adopción de buenas prácticas ganaderas por parte de los dueños de los predios ubicados en áreas colindantes con el corredor biológico del oso.
A pesar de ser una ciudad en crecimiento con cada vez menos zonas verdes, a las afueras del sur de la ciudad persiste una de las zonas verdes más increíbles no solo del país, sino del mundo: el páramo de Sumapaz.
Se trata del páramo más grande del mundo que abarca 333 mil 420 hectáreas con un ecosistema distribuído en 25 municipios de Cundinamarca, Meta y Huila, que alberga una gran cantidad de lagunas de origen glaciar.
Bogotá comprende el 56% del ecosistema, con 90 mil 874 hectáreas en las localidades de Sumapaz, Ciudad Bolívar y Usme.
En el páramo de Sumapaz habitan cerca de 12 mil personas, la mayoría en zonas rurales de la ciudad, Une, Pasca y San Bernardo.
Así mismo, según datos de 2024 del Observatorio de Salud de Bogotá, la localidad de Sumapaz cuenta con 3 mil 926 habitantes.
Foto: Nicolás Romero – Canal Capital
Este territorio es símbolo de resiliencia y en él han nacido nuevos proyectos productivos orientados a crear medios de vida sostenibles que permiten continuar el camino hacia la conservación del ecosistema con iniciativas como aulas ambientales y viveros.
¿Por qué es importante el páramo de Sumapaz?
Foto: Nicolás Romero – Canal Capital
El páramo de Sumapaz fue reconocido como Parque Nacional Natural de Colombia en 1977, lo que implica una protección especial del Estado. Y es que no es para menos, pues este páramo está ubicado sobre la cordillera Oriental y, como se mencionó anteriormente, es el más grande del mundo, además de ser uno de los territorios con mayores reservas de agua del centro del país.
Su diversidad abarca los ecosistemas de páramo y bosque andino, que son el hábitat de una gran variedad de flora y fauna, además, cuenta con grandes capacidades de almacenamiento y distribución del agua, de hecho, las cuencas de los ríos Bogotá, Sumapaz, Cabrera, Metica, Guayuriba, Ariari, Güejar, Guape y Guayabero nacen de este páramo.
También es el hogar de miles de especies, más exactamente de mil 100 especies de flora, 80 de mamíferos, 200 de aves, 18 de anfibios y 190 de invertebrados. Por sus tierras caminan el oso andino, el venado y el chivito de páramo, y en sus cielos sobrevuelan la cotorra montañera, el cucarachero de Apolinar.
Y como si fuera poco, una de sus particularidades es que alberga 4 especies de frailejón y 12 especies de arañas únicas de la cordillera Oriental de Colombia. Todo esto, hace del páramo una joya natural no solo para la ciudad y los demás municipios que comprende, sino para Colombia y el mundo entero.
¿Cómo subir al páramo de Sumapaz?
Foto: Nicolás Romero – Canal Capital
Para visitar el páramo de Sumapaz es necesario llegar primero a Usme, allí se puede llegar tanto en vehículo propio como en transporte público llegando al Portal de Transmilenio de Usme o tomando alguna de las rutas de SITP o alimentadoras que llegan a esta zona.
Si va en vehículo propio debe llegar a Usme centro y seguir la ruta de la Laguna de los Tunjos, tenga en cuenta que la vía tiene tramos destapados y otros pavimentados. Si va en transporte público, una vez esté en Usme puede tomar un bus hasta el páramo. Es recomendable optar por contactarse con un guía local para ir al páramo.
La entrada al páramo no tiene costo, sin embargo, puede que le soliciten algunos datos de registro. Recuerde que si va a recorrer este páramo es importante que lleve ropa y calzado adecuado, así mismo, lleve hidratación, protector solar e impermeables porque es una zona naturalmente lluviosa. Por último evite arrojar residuos, esta es una zona protegida que hay que preservar.
A veces pensamos que el activismo es solo cuestión de personas adultas, pero la realidad es otra, porque hay muchas chicas y chicos en distintas partes del país y de Bogotá que están al frente y han llevado sus ideas por el cuidado del planeta a organizaciones barriales, huertas, escuelas, y participan en actividades comunitarias que tienen claro que transformar nuestra relación con la Tierra no es cuestión de si estamos jóvenes o adultos, sino que hay que empezar desde ya.
Y si te embarga la duda sobre cómo iniciar, en dónde encontrar un parche que esté alineado con nuestros ideales, en eureka Tu Canal te vamos a contar sobre cinco organizaciones con participación juvenil que la están dando toda para que desde los espacios que habitamos y que hacen parte de nuestra cotidianidad también luchemos para que todos nos pongamos en modo: #ActúaSOStenible.
Los Patrulleritos Ambientales tienen una misión clara: cuidar el Humedal Meandro del Say ubicado en el barrio El Recodo. Para esto convocan caminatas de limpieza en el lugar, donde a la vez aprovechan para hacer siembras y contarle a las personas y vecinos la importancia de proteger este espacio natural. También cuidan y reconocen la fauna que allí habita y, como si fuera poco, tienen la 10 puesta para que todo el barrio esté en sintonía con lo que pasa en el Humedal.
Este es un proceso que lleva ya varios años y cada vez son más las chicas y los chicos que se suman y que siguen comprometidos con el cuidado del Humedal de su barrio.
Este grupo ubicado en el barrio Perdomo de Ciudad Bolívar se compone de tres actividades que hacen regularmente: una aula ambiental, un punto ecológico y una huerta.
Además de lo ambiental, este parche tiene una misión muy importante: conectar a las y los niños y jóvenes con las realidades de su barrio, explorar cómo el arte ha sido parte de las múltiples historias que hay en esta zona de Bogotá, y haciendo recorridos por sus calles para ver de cerca las prácticas que los habitantes tienen con la naturaleza que les rodea.
Desde Güecha Ta también se hacen jornadas de limpieza, tienen una huerta comunitaria y hacen talleres de compostaje. Así que si vives por esta zona, esta puede ser tu oportunidad para unirte. .
Este parche está integrado por jóvenes y adultos que están en defensa del Bosque Bavaria en la localidad de Kennedy.
En equipo desarrollan distintas actividades para concientizar sobre la importancia de no construir viviendas ni vías y respetar todo el ecosistema que hay en la zona, y para conectar a la comunidad y comunicar lo que pasa en este lugar hacen juegos, recorridos por el bosque, recolección de basuras, muralismo, etc. Además, este bosque es tan importante que, a pesar de las intervenciones y construcciones, sigue siendo el hogar de muchas aves convirtiéndose en un buen punto donde se puede hacer avistamiento.
El Eco Parche es un grupo de chicas y chicos que protegen los parques naturales de nuestro país. En nuestro caso, uno de los parques más cercanos a nuestra ciudad es el Parque Nacional Natural Chingaza, el cual está ubicado en la cordillera al noreste de Bogotá; conformado por 11 municipios, 7 de Cundinamarca (Fómeque, Choachí, La Calera, Guasca, Junín, Gachalá y Medina) y 4 municipios del Meta (San Juanito, El Calvario, Restrepo y Cumaral).
Las y los chicos que hacen parte del Eco Parche participan en talleres de radio, televisión, dibujo y fotografía, y a su vez en procesos educativos que buscan reconocer su territorio y la relación que tienen con los Parques Naturales, así como los formas que tenemos para la conservación de las especies de fauna y flora que hay en estas zonas.
Luego de este proceso se vuelven voceros, y son ellos los que hacen que en su comunidad también se le dé relevancia al cuidado de los espacios naturales.
Para participar en el Eco Parche solo debes vivir cerca a un área protegida del Sistema de Parques Nacionales Naturales.
Es un grupo de chicas y chicos indígenas en defensa del medio ambiente. Está iniciativa está en varios lugares de Colombia y sus integrantes se reúnen, dan sus opiniones sobre lo que pasa en sus territorios y a partir de ello envían mensajes a través del arte sobre la importancia de mejorar nuestra relación con las especies que nos rodean.
También hacen jornadas de siembra, reciclan e investigan sobre los temas que les llama la atención. Hay niñas, niños y jóvenes del Valle del Cauca y Nariño
Entre el concreto, los carros y el ruido del noroccidente bogotano, sobrevive un pulmón verde que parece desafiar el paso del tiempo. El humedal Santa María del Lago, en la localidad de Engativá, es hoy un refugio de vida silvestre que resiste las presiones de la expansión urbana.
Con 10,8 hectáreas de extensión, de las cuales 5,64 pertenecen al espejo de agua, este espacio es mucho más que un paisaje bonito: regula la temperatura, mejora la calidad del aire y sirve de hogar a decenas de especies de aves nativas y migratorias.
Fue declarado Parque Ecológico Distrital de Humedal en el año 2000, y desde entonces se ha convertido en uno de los ecosistemas urbanos más emblemáticos de la capital.
De hacienda rural a enclave urbano
A comienzos del siglo pasado, el área donde hoy se levanta el humedal era parte del paisaje rural de la sabana. En 1936, el expresidente Alfonso López Pumarejo adquirió los terrenos, entonces convertidos en una hacienda de 43 hectáreas donde se practicaba la pesca y la navegación recreativa.
El panorama cambió en 1954, cuando Engativá fue anexada a Bogotá. Las nuevas urbanizaciones, junto con la construcción de la avenida Boyacá y la calle 80, fragmentaron el ecosistema y alteraron su equilibrio hídrico. Para los años ochenta, el humedal ya era un espacio deteriorado, cercado por edificios y usado como depósito de escombros.
Una recuperación impulsada por la comunidad
El punto de quiebre llegó en los noventa, cuando la comunidad empezó a organizarse para salvarlo. En 1997 se cercó completamente el perímetro, y en 2001 la Secretaría Distrital de Ambiente lanzó un proyecto integral de recuperación que incluyó limpieza, control de vertimientos y procesos de educación ambiental.
Las acciones continuaron con la creación de las Aulas Ambientales, que convirtieron al humedal en un laboratorio vivo de aprendizaje ciudadano. En 2010, la entidad adoptó el plan de manejo ambiental que garantizó su protección como área ecológica.
La amenaza de la desconexión del agua
A pesar de los avances, Santa María del Lago enfrenta hoy una amenaza menos visible pero determinante, su aislamiento hídrico. Décadas de urbanización y canalización lo dejaron sin conexión con quebradas o acuíferos naturales. El humedal depende casi por completo del agua lluvia, lo que genera una peligrosa inestabilidad: en temporada seca, el nivel baja drásticamente; en lluvias, recibe descargas contaminadas.
Para reducir el impacto, se adelanta la construcción de un colector sobre la carrera 76, con el fin de desviar las aguas residuales que aún llegan al ecosistema.
Un oasis que enseña a cuidar la ciudad
Hoy, entre garzas, juncos y espejos de agua, el humedal Santa María del Lago es un aula abierta para la ciudad. Cada recorrido revela la fuerza de un territorio que se niega a desaparecer y la persistencia de quienes lo protegen.
En medio del ruido urbano, este espacio sigue recordando que Bogotá no solo se construye con cemento, sino también con raíces, memoria y agua.