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  • La autoestima: el cimiento invisible que protege a niñas y niños

    La autoestima: el cimiento invisible que protege a niñas y niños

    Fortalecer la autoestima desde casa y desde la escuela se convierte en una herramienta clave para la prevención del abuso sexual infantil.

    Escrito por: Eduardo Ordóñez, cofundador de la Fundación Tita de Visita y asesor pedagógico de Un río de preguntas.

    Cómo fortalecer la autoestima infantil como herramienta de autoprotección

    La autoestima es una de las defensas más silenciosas, profundas y poderosas que tienen niñas y niños frente al abuso sexual infantil. Cuando un niño se sabe valioso, capaz y digno de respeto, lleva dentro de sí una fuerza que lo acompaña dondequiera que vaya. Una fuerza que lo ayuda a poner límites, a decir “NO” cuando algo lo incomoda y a pedir ayuda sin miedo ni vergüenza.

    El estudio “Incidence of Self-esteem among Children Exposed to Sexual Abuse in Kenya” (Mutavi, 2018), realizado con niñas y niños sobrevivientes de abuso sexual, encontró que cerca del 75 % presentaba niveles bajos de autoestima. Este hallazgo evidencia que la autovaloración influye directamente en la vulnerabilidad infantil. Por eso, fortalecer la autoestima no es un gesto emocional opcional, sino una medida concreta y necesaria de prevención.

    La autoestima no es solo un sentimiento; es una estructura que se construye ladrillo a ladrillo en los primeros años de vida. Está formada por tres pilares que se desarrollan en casa, en la escuela y en cada relación significativa. Estos pilares son:

    1. El autoconcepto, que les permite saber quiénes son y sentir que tienen un lugar en el mundo.
    2. La autoeficacia, que les muestra que son capaces de enfrentar desafíos.
    3. La autovaloración, que les recuerda que merecen respeto, cuidado y dignidad simplemente por existir.

    Pero estos pilares no se levantan solos. Son las experiencias cotidianas —miradas, palabras, gestos, silencios— las que construyen o erosionan la autoestima infantil. Un comentario despectivo puede pesar tanto como una caricia. A veces, una burla puede borrar diez elogios y una validación honesta puede cambiar el rumbo de una historia.

    Entre los cinco y los ocho años, niñas y niños atraviesan un periodo crucial en la construcción de su identidad. Empiezan a compararse, a reconocer sus logros, a entender sus límites. Es en esta etapa cuando necesitan más que nunca voces adultas que les recuerden: “Lo estás intentando”, “Tu valor no depende de evitar errores”, “Lo que sientes importa”.

    La autoestima se alimenta de acciones que parecen pequeñas, pero que dejan huella profunda. Cuando una docente escucha sin impaciencia a un niño que dice “creo que no soy bueno para esto”, le está devolviendo la posibilidad de creer en sí mismo. Cuando un padre reconoce su propia equivocación y pide disculpas, está enseñando que la dignidad no depende de ser perfecto. Cuando una madre felicita un esfuerzo en vez de un resultado, está fortaleciendo la capacidad de persistir.

    Las tres dimensiones de la autoestima se moldean en la convivencia diaria:

    El autoconcepto se construye cuando los adultos escuchan, observan y reconocen la voz de niñas y niños. La autoeficacia crece cuando se les permite intentar, equivocarse, volver a intentar. La autovaloración florece cuando sienten que su existencia tiene importancia aun cuando fallan, lloran o están frustrados.

    Un niño que se percibe como valioso es menos vulnerable a amenazas, chantajes o manipulaciones. Un niño que confía en su capacidad para resolver problemas es más difícil de aislar o controlar. Un niño que sabe que merece respeto reconocerá más rápido cuando alguien cruza un límite. Por eso la autoestima protege: porque produce claridad emocional y fortalece la voz interior que dice “esto no me gusta”, “esto no está bien”, “necesito ayuda”. Todo lo mencionado anteriormente, por supuesto no es de interés de los abusadores infantiles, por ese motivo buscan con cuidado cuáles son los perfiles que serán más fáciles de abordar, abusar y manipularlos para mantenerlos en silencio y perpetuar su delito.

    La autoestima no transforma a niñas y niños en invencibles, pero sí les da herramientas para cuidarse. Les enseña a no aceptar tratos humillantes, a identificar dinámicas peligrosas y a confiar en que siempre pueden acudir a un adulto de confianza. Les permite diferenciar el afecto sano del vínculo dañino. Les da palabras cuando la manipulación quiere dejarlos en silencio.

    Prácticas cotidianas que fortalecen la autoestima de manera concreta y promueven la autoprotección:

    1. Valide las emociones. “Se vale sentir tristeza”, “Se entiende que tengas miedo”, “Lo que sientes importa”.
    2. Reconozca el esfuerzo, no solo el resultado. Esto refuerza la idea de que el valor personal no depende del rendimiento.
    3. Permita que intenten cosas nuevas sin intervenir de inmediato. La autoeficacia crece cuando enfrentan retos que pueden resolver.
    4. Modele autocompasión y respeto hacia usted mismo. Los niños aprenden más del ejemplo que de cualquier consejo. Revise qué palabras usa cuando está frente al espejo.
    5. Fomente espacios de expresión personal. Hablar, preguntar, equivocarse y opinar construyen identidad.
    6. Refuerce la idea de que pedir ayuda no es signo de debilidad. Es una forma de autocuidado.
    7. Evite etiquetas que definan su identidad. Nada de “tú eres tímido”, “tú eres difícil”, “tú eres problemática”. Tampoco etiquetas positivas como “tú eres el mejor” o “tú eres invencible”. Las niñas y los niños no necesitan que su valor quede atrapado en una palabra: las etiquetas, incluso las bien intencionadas, pueden generar presión y limitar la forma en que se ven a sí mismos.

    Acompañar la construcción de la autoestima es una de las formas más profundas de proteger a niñas y niños. No se trata solo de que se sientan bien consigo mismos, sino de que sepan que su voz vale, que su cuerpo merece respeto, y que tienen derecho a poner límites. Una autoestima sólida es una armadura invisible que los acompañará toda la vida, les permitirá reconocer riesgos con mayor claridad y buscar ayuda cuando algo no se siente bien.

    Su presencia, su coherencia y su forma cotidiana de nombrar —o callar— las cosas dejan huellas que pueden fortalecer o debilitar esa armadura. Y así como usted enseña a sus hijos, hijas o estudiantes a valorarse, también necesita hacerlo consigo mismo: tratarse con respeto, reconocer sus errores sin castigarse, recordar que aprender es un proceso. Su ejemplo es uno de los caminos más poderosos de educación emocional.

    La autoestima se construye todos los días, con gestos sencillos y constantes. Es un cimiento que sostiene, una estructura que acompaña, una luz interna que ayuda a niñas y niños a elegir el camino que los mantiene a salvo. Las niñas y los niños que se saben valiosos se cuidan mejor. Y quienes se cuidan mejor, están más protegidos.

    Recuerde, hablar de prevención del abuso sexual infantil es una tarea profundamente valiosa. No solo ayuda a reducir el sufrimiento de niñas y niños en el presente, sino que también aporta a la construcción de un futuro con adultos más libres, seguros y capaces de liderar una sociedad más justa y sana. Lo más importante es actuar: Escuchar, creer, reportar y proteger puede salvar una vida.

    En caso de sospechar una situación de presunto abuso sexual infantil, no dude en reportar:

    • Instituto Colombiano de Bienestar Familiar: Línea 141, atencionalciudadano@icbf.gov.co
    • Línea de Emergencias de Colombia: Línea 123
    • Secretaría Distrital de Salud de Bogotá: Línea 106

    Le invitamos a ver este capítulo de Un Río de Preguntas, en el que abordamos el tema:

  • Las emociones: una brújula interna que protege a niñas y niños

    Las emociones: una brújula interna que protege a niñas y niños

    Enseñarles a reconocer lo que sienten en su cuerpo es una herramienta fundamental para la prevención del abuso sexual infantil.

    Escrito por: Eduardo Ordóñez, cofundador de la Fundación Tita de Visita y asesor pedagógico de Un río de preguntas.


    Cómo enseñar a niñas y niños a reconocer sus emociones como parte de su autoprotección

    Las emociones suelen ser las primeras en llegar cuando algo nos pasa. No esperan a que pensemos ni a que entendamos; simplemente se manifiestan en el cuerpo como un aviso urgente: “Esto me gusta, esto no”. Estas señales internas funcionan como un sistema de alerta que permite acercarse a lo que les hace bien (y promueve su bienestar) y alejarse de lo que puede ponerlos en riesgo. Por eso, enseñarles a los niños y las niñas a escucharlas es una herramienta clave de prevención del abuso.

    Las emociones no solo aparecen, también orientan. Cada una cumple una tarea específica en nuestro bienestar: la alegría impulsa a conectar, el miedo advierte, la incomodidad detiene, la tristeza pide cuidado y la rabia ayuda a poner límites. Aunque algunas se sientan más agradables que otras, todas tienen un propósito y funcionan como mensajes que el cuerpo envía para ayudarnos a actuar de manera segura. En el programa de prevención de abuso sexual infantil de la Fundación Tita de Visita, se le explica tanto a los a adultos cuidadores, en las formaciones, como a las niñas y niños, en las obras de títeres y los talleres de arte, que todas las emociones son necesarias, están diseñadas para acompañarnos durante toda la vida para ayudarnos a sobrevivir.

    Por lo anterior, es fundamental no reprimir las emociones, ni las agradables ni las desagradables, todas hacen parte de la naturaleza humana y son importantes en diferentes momentos y procesos de la vida. Los adultos cuidadores deberían aprender a no reprimir sus emociones y asegurarse de no promover que otros las repriman, especialmente las niñas y los niños. Lo que podemos aprender y enseñar es a gestionarlas, es decir, a identificarlas en el cuerpo, a nombrarlas, a expresarlas adecuadamente y, en el mejor de los casos, a utilizarlas a nuestro favor.

    Durante los primeros años de vida, niñas y niños aprenden sobre emociones observando a los adultos que los acompañan. Si usted nombra lo que siente, explica cómo reacciona su cuerpo ante ciertas situaciones y habla con naturalidad de sus estados emocionales, les ofrece un mapa para comprender los propios. Frases sencillas como “mi cuerpo está tenso porque estoy preocupado” o “mi corazón está más ligero porque me siento tranquilo” les muestran que lo emocional también se aprende.

    Reconocer las emociones en el cuerpo es una habilidad clave. A esto se le llama interocepción: la capacidad de identificar señales internas como la respiración acelerada, la tensión muscular o el impulso de alejarse de algo o alguien. Una niña que dice “mi estómago se aprieta cuando él se acerca” ya está activando su sistema de alerta. Cuando niñas y niños reconocen estas señales, pueden distinguir entre comodidad e incomodidad, entre seguridad y riesgo. Esa diferencia puede protegerlos y, en una situación de riesgo de abuso sexual, puede cambiarles la vida.

    El sistema de alerta emocional funciona como una sirena interna que suena cuando algo no se siente bien. En situaciones de riesgo, esta alarma puede ser la herramienta que impulse a una niña o un niño a buscar ayuda, alejarse o decir “NO”. Por eso es fundamental enseñarles a confiar en estas señales, sin minimizar lo que sienten ni restar importancia a su intuición. Un cuerpo que se siente incómodo está enviando un mensaje crucial.

    Recomendaciones para fortalecer el reconocimiento de las emociones y el sistema de alerta como herramientas de autoprotección:

    1. Hable del cuerpo y las emociones con naturalidad.
      Comente lo que siente y cómo lo reconoce: “Mi pecho está apretado porque estoy preocupado”. Esto abre la puerta para que ellos también lo hagan.
    2. Ayude a poner nombre a las emociones.
      “Parece que estás triste”, “Eso que sentiste se llama incomodidad”. Nombrar es comprender.
    3. Valide lo que sienten sin juicio.
      Evite frases como “no es para tanto”. Mejor diga: “Entiendo que te incomodó, cuéntame más”.
    4. Explique para qué sirven las emociones.
      El miedo protege, la rabia pone límites, la tristeza invita al cuidado. Saber esto reduce la vergüenza y aumenta la comprensión.
    5. Enseñe a diferenciar comodidad e incomodidad.
      “¿Tu cuerpo se siente tranquilo o quiere alejarse?” Ayuda a identificar el sistema de alerta.
    6. Modele cómo se regula una emoción.
      “Necesito respirar profundo para calmarme”. El ejemplo es la lección más poderosa.

    Fortalecer la educación emocional de niñas y niños no es un lujo educativo, es una herramienta de protección que los acompañará toda la vida. La inteligencia emocional es una habilidad fundamental para su futuro: les permitirá relacionarse mejor, tomar decisiones más conscientes, poner límites, reconocer riesgos y buscar apoyo cuando lo necesiten. Pero este camino no es solo para la infancia.

    Como adultos, también necesitamos desarrollar nuestra propia inteligencia emocional —muchos no crecimos con estas herramientas— porque no solo mejora nuestro bienestar, sino que nuestro ejemplo es una de las formas más poderosas de enseñanza. Cuando los niños y niñas ven que un adulto reconoce lo que siente, pone nombre a sus emociones y se regula con respeto, comprenden que ellos también pueden hacerlo. Enseñarles a escuchar su mundo interior es darles un mapa para navegar el exterior, una brújula que podrán usar en la familia, en la escuela, en su adolescencia y en su vida adulta. Las emociones hablan; la prevención empieza por escucharlas.

    Recuerde, hablar de prevención del abuso sexual infantil es una tarea profundamente valiosa. No solo ayuda a reducir el sufrimiento de niñas y niños en el presente, sino que también aporta a la construcción de un futuro con adultos más libres, seguros y capaces de liderar una sociedad más justa y sana. Lo más importante es actuar: Escuchar, creer, reportar y proteger, puede salvar una vida.

    En caso de sospechar una situación de presunto abuso sexual infantil, no dude en reportar:

    • Instituto Colombiano de Bienestar Familiar: Línea 141, atencionalciudadano@icbf.gov.co
    • Línea de Emergencias de Colombia: Línea 123
    • Secretaría Distrital de Salud de Bogotá: Línea 106

    Le invitamos a ver este capítulo de Un Río de Preguntas, en el que abordamos el tema:

  • Los adultos de confianza: fichas clave en la prevención de abuso

    Los adultos de confianza: fichas clave en la prevención de abuso

    Escrito por: Eduardo Ordóñez, cofundador de la Fundación Tita de Visita y asesor pedagógico de Un río de preguntas.

    Cuáles son las características de un adulto de confianza y cómo enseñarles a los niños a identificarlos

    El 90,1% de los abusadores sexuales de niños y niñas en Bogotá pertenece al círculo familiar de la víctima, según informe «¿Cómo va Bogotá en Violencia y Explotación Sexual Infantil?» presentado en el Concejo de Bogotá. La cifra es devastadora, no solo por su magnitud, sino por lo que revela: los adultos cercanos no necesariamente son adultos de confianza.

    Enseñar a niñas y niños a reconocer a un adulto de confianza es una de las herramientas más poderosas para su seguridad. Un adulto cercano —un familiar, un vecino, un docente, un conocido— no siempre resulta ser un adulto de confianza. Y esta distinción es crucial porque muchos padres y madres creen que basta con ser parte de la familia o un conocido para ser confiable, y esa confusión puede dejar a niñas y niños expuestos. La confianza no se hereda; se construye con acciones concretas.

    Un adulto de confianza es aquel que genera seguridad, escucha sin burla, respeta los límites y actúa cuando algo preocupa a un niño o una niña. No se comporta como un amigo complaciente ni ignora su rol de responsabilidad; reconoce que tiene poder y elige usarlo para proteger, nunca para confundir, presionar o manipular. También entiende que la cercanía no garantiza confiabilidad, y esto es importante recordarlo especialmente en el ámbito familiar: puede haber afecto, cariño o convivencia cotidiana, pero solo las acciones constantes definen si un adulto es realmente protector.

    Un ejemplo sencillo lo muestra con claridad:

    Una maestra escucha a un niño que le dice en voz baja “no me gusta cuando mi tío me abraza así” y actúa como una adulta de confianza: No minimiza, no duda de su palabra, no lo regaña por “exagerar”. En cambio, le agradece que lo haya contado, lo acompaña con calma y activa las rutas necesarias. Ese gesto construye confianza. Por el contrario, un adulto que responde “no sea exagerado”, “él solo está jugando”, “no diga bobadas” debilita el vínculo que los niños necesitan para sentirse seguros.

    Las características de un adulto de confianza no son abstractas ni lejanas. Son comportamientos cotidianos que niñas y niños pueden observar y que las personas adultas deben cultivar a lo largo del tiempo.

    El programa de formación para adultos protectores de la Fundación Tita de Visita utiliza cuatro metáforas que representan cuatro perfiles que deben desarrollar e integrar los adultos para ser protectores y de confianza:

    • Ser adulto antena: capta señales, se mantiene atento a cambios en el comportamiento, en la expresión emocional o en la forma de relacionarse.
    • Ser adulto puerto: ofrece refugio, vínculo seguro y una relación donde el niño o la niña sabe que será escuchado y respetado.
    • Ser adulto espejo: enseña con el ejemplo; modela límites, regula sus emociones y muestra formas sanas de relacionarse.
    • Ser adulto periodista: pregunta con cuidado, se informa, informa a otros y reporta cuando es necesario. No investiga, pero sí activa las rutas de prevención y protección.

    Estas cuatro figuras permiten de manera sencilla. que padres, madres y docentes comprendan que el vínculo no solo es confianza y que la confianza no es sólo afecto. Ser un adulto protector y de confianza es una práctica ética que se demuestra cada día. No se trata de ser perfectos, sino de estar presentes con coherencia.

    Algunas de las características más relevantes de los adultos de confianza son:

    • Respeta la autonomía sin ser permisivo.
    • Escucha de forma activa y sin burla; atiende tanto lo que el menor dice verbalmente como lo que el cuerpo expresa.
    • Valida las emociones sin minimizar (“se vale sentir miedo”, “entiendo que estés incómodo”).
    • Cuida la intimidad del niño o la niña sin invadir, pero permanece presente y disponible.
    • Cree en su palabra y, si tiene dudas, no lo interroga ni lo hace repetir lo ocurrido una y otra vez.
    • Pone límites claros y coherentes; enseña con el ejemplo.
    • No chantajea, no amenaza, no condiciona el cariño.
    • No pide guardar secretos.
    • Actúa ante señales de riesgo y busca ayuda profesional si es necesario.
    • Reconoce sus errores y pide disculpas, mostrando que la autoridad también se ejerce con humildad.

    La identificación de estos adultos no debe quedar al azar. Niñas y niños necesitan una red de apoyo, no una sola persona. Tener más de un adulto de confianza aumenta las posibilidades de protección: si uno no está disponible, no escucha o no actúa como se espera por cualquier motivo, pueden acudir a otro. Las niñas y los niños deberían construir, acompañados por sus cuidadores, una lista de tres personas a quienes acudir si sienten incomodidad, miedo o confusión. Este ejercicio se puede hacer en casa, en el aula o en un taller, y ayuda a fortalecer la red de seguridad.

    Educar a niñas y niños para que identifiquen a sus adultos de confianza no busca que desconfíen del mundo, sino que lo transiten con claridad. Que sepan diferenciar a quienes los cuidan de quienes podrían confundirlos. Que entiendan que si un adulto no escucha, minimiza o se burla, tienen derecho a acudir a otro. Y que la protección es un derecho, no un privilegio.

    Recomendaciones para enseñar a niñas y niños a identificar a sus adultos de confianza:

    1. Explique que un adulto cercano no necesariamente es un adulto de confianza.
    2. Converse sobre acciones concretas que evidencien confianza (escuchar, creer, actuar).
    3. Modele estas conductas en la vida cotidiana.
    4. Ayude al niño o la niña a elaborar una lista de tres adultos de confianza.
    5. Enseñe que si un adulto no escucha, pueden acudir a otro sin culpa y que siempre tienen el derecho a pedir ayuda.

    La prevención del abuso sexual infantil se construye en relaciones cotidianas que generan seguridad. Un adulto de confianza es una figura protectora, ética y coherente. No obstante, así como debe enseñarle a sus hijos e hijas a identificar sus adultos de confianza, tenga muy presente que usted debe hacer lo mismo, pues algunas de las situaciones de abuso sexual infantil se dan porque los padres y madres dejan a sus hijos al cuidado de agresores en potencia. Así que usted también haga su lista de adultos protectores y verifique que tienen las características necesarias para dejarlos al cuidado de sus hijos e hijas.

    Recuerde, hablar de prevención del abuso sexual infantil es una tarea profundamente valiosa. No solo ayuda a reducir el sufrimiento de niñas y niños en el presente, sino que también aporta a la construcción de un futuro con adultos más libres, seguros y capaces de liderar una sociedad más justa y sana. Lo más importante es actuar: Escuchar, creer, reportar y proteger puede salvar una vida.

    En caso de sospechar una situación de presunto abuso sexual infantil, no dude en reportar:

    • Instituto Colombiano de Bienestar Familiar: Línea 141, atencionalciudadano@icbf.gov.co
    • Línea de Emergencias de Colombia: Línea 123
    • Secretaría Distrital de Salud de Bogotá: Línea 106

    Le invitamos a ver este capítulo de Un Río de Preguntas, en el que abordamos el tema:

  • El derecho a decir NO: herramienta esencial de protección

    El derecho a decir NO: herramienta esencial de protección

    Escrito por: Eduardo Ordóñez, cofundador de la Fundación Tita de Visita y asesor pedagógico de Un río de preguntas.

    El derecho a decir NO es una de las habilidades de autoprotección más importantes en la prevención del abuso sexual infantil. Enseñar a niñas y niños a usarlo con claridad y seguridad puede salvarlos de situaciones de riesgo.

    Cómo enseñar a niñas y niños a decir NO de manera segura y respetuosa

    Hay palabras que pueden cambiar el rumbo de una historia. Para muchos, una de esas palabras es un simple NO. Un NO dicho con valentía, con el cuerpo erguido y firmeza en la voz, puede marcar la diferencia cuando se trata de prevenir el abuso sexual infantil.

    Aceptar que los niños y las niñas tienen el derecho a decir NO no siempre es fácil para los adultos. Muchos crecimos creyendo que la obediencia era una virtud absoluta y que cuestionar instrucciones era una falta de respeto. Pero hoy sabemos algo distinto: cuando niñas y niños pueden decir no sin miedo ni culpa, se fortalecen su autonomía, su seguridad y su capacidad de pedir ayuda. Un niño que sabe decir no también puede identificar con mayor claridad cuándo algo no está bien.

    El derecho a decir NO no compite con la crianza ni resta autoridad; al contrario, la vuelve más sólida y confiable. Cuando un adulto permite que un niño exprese un límite en las situaciones adecuadas, no pierde control: está enseñándole a reconocer su propia dignidad y a confiar en su criterio. La infancia que puede poner límites desarrolla mejores habilidades de comunicación, se siente más segura para expresar lo que le pasa y comprende que el respeto funciona en doble vía.

    Este tipo de acompañamiento no debilita la disciplina; la hace más inteligente. Un niño que sabe que su voz es escuchada es más receptivo a las normas, menos impulsivo y más capaz de pedir ayuda cuando lo necesita. Y este equilibrio es esencial para la prevención del abuso. Obedecer ciegamente no es un valor: es una vulnerabilidad. Aprender a decir NO cuando algo incomoda es una herramienta poderosa de protección. Y cuando los adultos respetan ese límite en los momentos adecuados, enseñan un mensaje fundamental: tu bienestar es más importante que la obediencia automática.

    No todos los NO funcionan igual. Hay momentos en los que el límite debe ser respetado sin discusión: si un niño no quiere un abrazo, no quiere jugar a algo que le incomoda o no desea guardar un secreto, ese NO es una señal de autocuidado y debe validarse. En cambio, existen otros NO que no pueden ser aceptados y necesitan ser redirigidos, ojalá con cuidado y explicación. Un ejemplo claro es cuando está en juego la seguridad: un niño puede decir “no quiero mirar a ambos lados antes de cruzar la calle”, en ese momento el deber del adulto es protegerlo y explicarle al menor que ese NO es inaceptable porque pone en riesgo la seguridad.

    Lo mismo ocurre con ciertas normas de convivencia. Por ejemplo, si una madre le pide a su hija que baje los pies de la mesa del comedor y la niña contesta “NO”, esa respuesta es un intento válido de poner límites, sin embargo, no es adecuado para ese contexto, así que el límite del adulto debe predominar y debe exigirle bajar los pies de la mesa, idealmente explicándole la razón, no obstante no será negociable. La clave está en diferenciar cuándo estamos cuidando su bienestar y cuándo pedimos obediencia solo por costumbre.

    Una estrategia muy poderosa para ayudar a que las niñas y niños entiendan y acepten los NO que son no negociables es explicarles el por qué de esa norma o límite, de esta manera promovemos su pensamiento crítico y les enseñamos a respetar las reglas no a través de la imposición sino gracias a la comprensión. Y, si hay una regla que usted promueve pero en realidad no la encuentra del todo lógica más allá que la costumbre de la regla per se, vale la pena darse la pela y reflexionar la exigencia de esa norma. Justamente en ejercicios como estos es que modelamos cómo debe utilizarse el pensamiento crítico.

    Educar para que niñas y niños puedan decir NO es también educar para que respeten el NO de los demás. La empatía se vuelve práctica cuando detienen un juego porque alguien lo pide, cuando no insisten en un abrazo o cuando escuchan a quienes ponen un límite. Esta doble vía es esencial para construir relaciones más seguras y respetuosas.

    Recomendaciones para fortalecer el derecho a decir NO como herramienta de autoprotección:

    • Dé valor al NO cuando sea un límite legítimo. Cuando un niño expresa “prefiero no hacerlo”, escúchelo con atención y valide su derecho a sentirse seguro.
    • Modele cómo se ponen límites. Los adultos también pueden decir “no quiero un abrazo ahora” o “prefiero no jugar en este momento”. El ejemplo es una lección poderosa.
    • Explique cuándo un NO no puede aplicarse.
      Si se trata de seguridad o convivencia, acompáñelo con claridad y calma: “Sé que no quieres, pero debo ayudarte porque es peligroso. Luego hablamos de lo que sentiste”.
    • Invite a buscar ayuda después de decir NO.
      Recuérdeles siempre que después pueden acudir a un adulto de confianza para sentirse acompañados y protegidos.

    Fortalecer el derecho a decir NO es una forma concreta de proteger a la infancia. No implica desconfianza, sino cultivar seguridad interior. No promueve rebeldía, sino respeto propio y ajeno. No genera miedo, sino claridad. Cuando niñas y niños saben que su voz tiene peso, también saben que pueden pedir ayuda cuando la necesitan. Esa certeza es uno de los pilares más sólidos de la prevención del abuso sexual infantil.

    Recuerde, hablar de prevención del abuso sexual infantil es una tarea profundamente valiosa. No solo ayuda a reducir el sufrimiento de niñas y niños en el presente, sino que también aporta a la construcción de un futuro con adultos más libres, seguros y capaces de liderar una sociedad más justa y sana. Lo más importante es actuar: Escuchar, creer, reportar y proteger, puede salvar una vida.

    En caso de sospechar una situación de presunto abuso sexual infantil, no dude en reportar:

    • Instituto Colombiano de Bienestar Familiar: Línea 141, atencionalciudadano@icbf.gov.co
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    Le invitamos a ver el segundo capítulo de Un Río de Preguntas, en el que abordamos el tema:

  • Descubrir que su cuerpo es suyo: la base de la prevención del abuso

    Descubrir que su cuerpo es suyo: la base de la prevención del abuso

    Escrito por: Eduardo Ordóñez, cofundador de la Fundación Tita de Visita y asesor pedagógico de Un río de preguntas.

    Enseñar a niñas y niños que su cuerpo les pertenece y que pueden proteger sus límites fortalece su seguridad, su confianza y su capacidad de pedir ayuda cuando la necesitan.

    Cada niña y cada niño habita un territorio único: su cuerpo. Un territorio que tiene fronteras, señales, puertas que se abren con permiso y espacios que solo les pertenecen a ellos. Cuando descubren que pueden decidir quién entra y cómo, empiezan a desarrollar una herramienta fundamental para su protección. Acompañar ese descubrimiento no exige discursos complejos; exige presencia, escucha y el gesto sencillo de mostrar que ese territorio merece respeto.

    Comprender que el cuerpo es un territorio propio es una de las bases más fuertes para la prevención del abuso sexual infantil. No porque niñas y niños deban vivir desconfiando, sino porque necesitan crecer con la tranquilidad de saber que tienen un límite, una voz y un derecho: el derecho a sentirse seguros. En la publicación «Por una justicia a la altura de la infancia» (Save the Children, 2023), alrededor del 80% de los casos de violencia sexual infantil son cometidos por personas conocidas por la víctima, lo que refuerza la importancia de enseñar estas herramientas desde la confianza y no desde el miedo.

    En el aula, en el parque o en la casa, esta comprensión empieza a tomar forma de maneras muy simples. Entre los cinco y los ocho años, niñas y niños descubren qué cosas son privadas, reconocen qué contacto les gusta y cuál no, y afinan esa sensibilidad silenciosa que les dice “esto se siente bien” o “esto no se siente bien”. Cuando una persona adulta les explica con calma que hay partes del cuerpo que nadie puede tocar sin permiso, o que hay momentos específicos en los que un adulto de confianza puede ayudarles (como en el baño o en una consulta médica), les está entregando una brújula para orientarse en situaciones que podrían confundirlos.

    La autonomía corporal no se enseña con discursos solemnes, sino con gestos que niñas y niños pueden sentir: cuando alguien pregunta antes de tocarlos, cuando un adulto no se molesta ante un “no quiero saludar de esa manera”, cuando se respeta su espacio, su ritmo, su voz. Estos actos cotidianos les dicen sin palabras: “tu cuerpo importa, tu incomodidad importa, tú importas”.


    A veces, las familias y docentes sienten temor de fomentar esta autonomía por miedo a que niñas y niños rechacen normas o interacciones afectivas. Pero ocurre lo contrario. Un niño que entiende sus propios límites aprende a respetar los de los demás. Una niña que reconoce cuándo algo no se siente bien será también más cuidadosa con quienes la rodean. La autonomía corporal no rompe vínculos: los vuelve más sanos.

    Además, es importante recordar que criar y acompañar no siempre es sencillo. Las rutinas, los afanes y las expectativas pueden hacernos pasar por alto señales pequeñas. No se trata de hacerlo perfecto, sino de estar lo suficientemente presentes para mostrarles que lo que sienten es válido y que pueden pedir ayuda sin miedo ni vergüenza.

    Recomendaciones para integrar la protección del cuerpo de manera natural y progresiva:

    1. Pida permiso antes de establecer contacto físico.
      No importa si es un abrazo, una caricia o un gesto cotidiano como ayudar a vestirse. Pedir permiso es enseñar respeto.
    2. Ofrezca alternativas para saludar.
      Permita que niñas y niños elijan cómo quieren saludar: abrazo, apretón de manos, puñito o un saludo a distancia. El acto de saludar es importante; la forma puede ser elegida con libertad.
    3. Reconozca su incomodidad sin minimizarla.
      Cuando note retraimiento o molestia, diga con calma: “parece que no te sentiste cómodo; gracias por mostrarlo”. Nombrar lo que sienten les ayuda a entenderse.
    4. Hable del cuerpo sin misterio ni miedo.
      Las conversaciones abiertas reducen el tabú y aumentan la confianza. Hablar de intimidad es un acto de cuidado.
    5. Valide sus decisiones sobre su cuerpo.
      Elegir su peinado, decidir dónde sentarse o preferir una prenda puede parecer menor, pero construye identidad y seguridad emocional.
    6. Enseñe que los límites también se cuidan hacia afuera.
      Cada persona tiene su propio cuerpo, su territorio personal, se debe aprender a cuidar la propia corporalidad y también la ajena. Esta comprensión fortalece la convivencia, la empatía y el respeto mutuo.

    La ética del cuidado nos recuerda que acompañar no es vigilar; es estar presentes, escuchar, sostener, permitir que niñas y niños crezcan con la convicción de que su voz tiene un lugar. Cuando descubren que su cuerpo es valioso y que merece respeto, no solo se protegen mejor: también se vuelven más capaces de cuidar el mundo que los rodea.

    Prevenir el abuso sexual infantil no es vivir a la defensiva. Es cultivar un ambiente donde niñas y niños crezcan con seguridad, claridad y libertad. Donde puedan confiar en los adultos que los acompañan. Donde la intuición se escucha, la incomodidad se respeta y la autonomía florece sin miedo.

    Recuerde, hablar de prevención del abuso sexual infantil es una tarea profundamente valiosa. No solo ayuda a reducir el sufrimiento de niñas y niños en el presente, sino que también aporta a la construcción de un futuro con adultos más libres, seguros y capaces de liderar una sociedad más justa y sana. Lo más importante es actuar: Escuchar, creer, reportar y proteger, puede salvar una vida.

    En caso de sospechar una situación de presunto abuso sexual infantil, no dude en reportar:

    • Línea de Emergencias de Colombia: Línea 123
    • Secretaría Distrital de Salud de Bogotá: Línea 106

    Le invitamos a ver el primer capítulo de Un Río de Preguntas, en el que abordamos el tema:

  • ¿Qué es la creatividad? Explicado para niñas y niños

    ¿Qué es la creatividad? Explicado para niñas y niños

    ¿Te ha pasado que cuando no practicas actividades físicas como jugar, correr o incluso caminar, empiezas a sentirte más cansado, perezoso o sin energía? Esto ocurre porque el cuerpo, al no moverse, se acostumbra a estar inactivo y reduce su energía.

    ¡Lo mismo sucede con el cerebro! Si no lo ejercitas, puede volverse perezoso. Y si te estás preguntando, “¿cómo puedo ejercitarlo?”, hoy te vamos a compartir varios consejos para hacerlo, uno de ellos es la creatividad, pero antes: 

    ¿Por qué es importante ejercitar nuestro cerebro?

    El cerebro necesita mantenerse saludable para optimizar su rendimiento, esto ayuda a:

    1. Mejorar la memoria y el aprendizaje: si desafías al cerebro con nuevas actividades, vas a retener más información y fortalecer las conexiones neuronales.
    2. Prevenir el deterioro cognitivo: un cerebro activo puede retrasar o reducir enfermedades asociadas al sistema neuronal como el alzheimer y demencia.
    3. Fortalecer la concentración y el enfoque: actividades que requieren atención plena, como la meditación o los juegos de lógica, mejoran la capacidad de concentración y ayudan a mantener la mente ágil.
    4. Mejorar el bienestar emocional: un cerebro activo puede controlar mejor las emociones y el estrés.

    🧠 Aquí puedes leer: ¿Cómo conectar tu cuerpo y tu mente? 

    Ahora sí: 

    ¿Qué es la creatividad?

    La creatividad es como un gimnasio para el cerebro. Cada vez que tienes una nueva idea, imaginas algo diferente o encuentras formas originales de resolver un problema, estás usando tu creatividad. Este proceso involucra imaginación, curiosidad y la capacidad de ver las cosas de manera distinta a los demás.

    Por ejemplo, cuando haces una escultura con plastilina, pintas, dibujas o creas algo nuevo con materiales reciclados, no solo estás haciendo una obra de arte: ¡estás entrenando a tu cerebro! O cuando te inventas un juego nuevo con tus amigos. ¡Eso también es creatividad! Y lo mejor de todo es que puedes aplicarla en cualquier cosa que hagas.

    ¿Cómo ejercitar el cerebro con la creatividad?

    Cuando pones a trabajar tu creatividad, estás ayudando a que tu cerebro se mantenga activo y en forma. Es como si estuvieras entrenando algún deporte: ejercitas el cuerpo, tus músculos y mejoras la técnica.

    Ahora que sabes todo esto, puedes buscar la forma de activar tu creatividad y fortalecer tu mente. En este video animado te dejamos algunas ideas para que las pongas en práctica: 

    ¿De qué otra forma puedo ejercitar mi mente y cerebro?

    ¡Toma nota! Estas actividades te ayudarán a ejercitar tu cerebro:

    1. Lectura: no solo estimula la imaginación, también mejora el vocabulario y la capacidad de análisis. En eureka tenemos los mejores recomendados para los amantes de la naturaleza: cinco libros de naturaleza que te encantarán.
    2. Juegos de estrategia y lógica: resolver crucigramas o sudokus, desafía el pensamiento y mejora la resolución de problemas.
    3. Aprender un nuevo idioma: esta actividad  estimula diferentes áreas del cerebro, promoviendo la neuroplasticidad.
    4. Dormir: un sueño adecuado es fundamental para la memoria y la restauración de funciones cerebrales.
    5. Alimentarse saludablemente: la salud cerebral depende mucho de lo que consumes, así que intenta mantener una dieta balanceada siempre asesorándote con un experto en nutrición.
    6. Socializar: ¿sabías que una buena conversación también estimula el cerebro y mejora la salud mental?

    La misión ahora es elegir la actividad que más te guste para mantener el cerebro activo.

    Mira también:

    🧠 También te puede interesar: Tips para conectar cuerpo y mente

    Otra forma importante de aumentar tu creatividad es buscando fuentes de inspiración, conociendo lugares nuevos, abriendo nuestros sentidos cuando caminemos para ver lo que hay en las calles, en los parques, en los museos, las bibliotecas o inclusive en los lugares que frecuentas. Una buena idea puede nacer de tener los sentidos muy atentos y estar dispuesto a descubrir. Por ejemplo te recomendamos este capítulo de Distrito Eureka desde El Museo de Arte Contemporáneo en la Localidad de Engativá: 

  • ¡El canal infantil de Bogotá: eureka, está en YouTube Kids!

    ¡El canal infantil de Bogotá: eureka, está en YouTube Kids!

    ¿Sabías que eureka ya está en YouTube Kids?  Esta es una plataforma donde están disponibles todas nuestras series y contenidos, facilita el acceso al entretenimiento educativo y le brinda tranquilidad a padres, madres y cuidadores de garantizar un entorno digital más seguro y adaptado a las necesidades de cada niño o niña.

    📲 Lee también: Tips para el uso correcto de las redes sociales 

    ¿Qué es YouTube Kids?

    YouTube Kids es una plataforma en la que niños y niñas pueden navegar de manera segura. Allí encontrarás  contenidos pensados y seleccionados exclusivamente para ellos con los que podrán explorar sus intereses.

    Pero no solo eso, también permite que cuidadores sean los que tomen las decisiones según los gustos y necesidades de cada chico o chica. Por ejemplo, fijar límites de tiempo, con esta opción lo que hace la aplicación es mostrar una alerta y detener la reproducción de videos. 

    Por otro lado, permite bloquear contenido para que no aparezca en el perfil o compartir contenido de YouTube con el perfil de YouTube Kids. Así como desactivar la función de búsqueda para que los niños solo puedan acceder a videos que hayas verificado previamente. 

     

    ¿Cómo crear una cuenta en YouTube Kids?

    Lo primero que debes saber es que hay tener activa una cuenta de Google, que es con la que normalmente se accede al correo de Gmail y un dato muy chévere es que por cada cuenta puedes crear hasta 8 perfiles en YouTube Kids, es decir, si tienes a cargo más de un chico o chica puedes personalizar el canal a cada uno.

    Ahora sí, vamos con el paso a paso:

    1. Inicia sesión con la cuenta que ya tengas en tu dispositivo, selecciónala y toca Iniciar sesión. Si aún no tienes una cuenta de Google, sigue estos pasos.
    2. Comprueba fecha de nacimiento en tu cuenta de Google para confirmar que eres mayor de 18 años. 
    3. Lee la información sobre consentimiento parental de YouTube Kids. Si estás de acuerdo toca ‘Hecho’ e introduce tu contraseña.
    4. Crea un perfil para cada menor. Indicando en qué fecha nació el chico o chica la aplicación te dará algunas opciones para que la experiencia sea más apropiada.
    5. Selecciona el rango de edad. Tienes las siguientes opciones: 
      • ​Niños de preescolar (4 años o menos)
      • Niños pequeños (entre 5 y 8 años)
      • Niños mayores (entre 9 y 12 años)
      • Aprobar contenido tú mismo/a
    6. Después de esto, estarán listos para iniciar la experiencia en YouTube Kids. Si en algún momento quieren modificar las opciones de control parental, pueden hacerlo cuando quieran en ‘Configuración’.

    📲También te puede gustar leer: ¿Qué es eureka, tu canal?

    ¿Cómo encontrar a eureka en Youtube Kids?

    Una vez hayas creado la cuenta y estés en la aplicación, hay que dirigirse a la barra de búsqueda y poner ‘eureka Tu Canal’, te saldrá nuestro logo, nombre y abajo la palabra canal. 

    Le das clic al canal, luego en la opción ‘suscribirse’ y ¡listos para navegar! Puedes encontrar series como Valentine, Ciudad Animal, Mundo eurekaYo te adopto, perfecta para los que aman los animales y todos los contenidos cocreados con las chicas y los chicos de la Generación eureka, entre muchas otras series geniales.  

    También encontrarán una gran variedad de contenidos donde los niños y niñas son los protagonistas, como: eureka en acción, Tus Poderes Tu MundoEn la silla.  Además de salir a recorrer Bogotá con Chema te lo cuenta y Distrito Eureka. Ahora sí, iniciemos juntos esta aventura en YouTube Kids: ¡bienvenidos a nuestro canal! 

  • Regreso a clases sin estrés: tips para madres, padres y cuidadores

    Regreso a clases sin estrés: tips para madres, padres y cuidadores



    Después de las vacaciones, de días sin horarios, sin uniformes, sin ver a los compañeros y sin recibir clases, regresar al colegio puede causar emociones como nervios, pereza e inclusive un poco de ansiedad; pero con una buena preparación puede convertirse en una experiencia positiva y motivadora.


    En eureka, tu canal compartimos algunos tips prácticos para que niñas, niños y jóvenes vuelvan a clases con seguridad, tranquilidad y ganas de aprender.


    🎒También te puede interesar: ¿Cómo crear buenos hábitos en niñas y niños?


    Tips para ayudar a niñas y niños con el regreso a clases

    Retomar la rutina y los horarios de forma gradual


    Durante las vacaciones los horarios suelen ser más flexibles. Por eso, es importante comenzar unos días antes a ajustar los tiempos de sueño, comidas y actividades. Acostumbrarlos de nuevo a dormir y levantarse más temprano ayudará al cuerpo y a la mente a adaptarse de forma gradual.

    Habla con ellos y cuéntales historias de cuando ibas al colegio
    El momento en el que conociste un nuevo amigo o amiga, el profe que te cambió la vida, un libro genial que leíste en clase… estas historias basadas en tu experiencia pueden animarles a vivir sus propias aventuras, conocer personas y descubrir grandes historias.

    Prepara los materiales con anticipación

    Revisa cuáles son los útiles escolares, los uniformes y todo lo que se necesita para retomar las clases. Contagia a las niñas y los niños el entusiasmo por tener lápices nuevos y sobre todo por todas las cosas que van a a aprender y con la nueva información con la que van a llenar sus nuevos cuadernos. Haz de la preparación de estos materiales una responsabilidad que les genere deseo de ir al colegio.

    Refuerza temas que vieron el año pasado
    Puedes hacer, de manera divertida, algunas trivias sobre los temas que vieron el año pasado en clase, hazlo usando juegos de preguntas para que se refresquen esos temas en la memoria de los estudiantes y así puedan regresar al colegio con confianza en sus conocimientos y con ganas de aprender más.

    Habla para conocer sus emociones
    Si ves que el niño o la niña no tienen un verdadero deseo de regresar a clases, pregúntale por qué y permítele ser honesto, puede que esté pasando por alguna situación con sus compañeros que desconozcas y que le genere incomodidad. Brindar espacios seguros genera una buena comunicación que puede llegar a resoluciones que le sirvan para toda la vida.

    🎒También te pueden interesar estos tips para conectar cuerpo y mente

    El regreso al colegio no tiene por qué ser complicado o traumático, con organización, apoyo emocional y la actitud correcta, niñas, niños y jóvenes pueden volver a clases con confianza y motivación. Cada nuevo año escolar es una oportunidad para aprender, crecer y disfrutar del camino, así que acompáñanos desde el inicio en este viaje mostrándoles que a ti también te emociona emprender un nuevo recorrido académico con ellos.

    En eureka queremos ser parte de este nuevo capítulo también y por eso te invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales, a contarnos cuáles son tus dudas y cómo podemos apoyar los aprendizajes de las chicas y los chicos. Encuéntranos como eureka, tu canal.

  • Recomendaciones para hacer un buen uso de las redes sociales

    Recomendaciones para hacer un buen uso de las redes sociales

    Tener redes sociales es muy divertido. Puedes compartir momentos especiales, desde fotos de tus vacaciones hasta el golazo que metiste en un partido, además de saber lo que pasa al otro lado del mundo. ¡Es increíble!, pero para que esa diversión no se convierta en un problema, es importante tomar algunas precauciones.

    Las redes sociales nos han facilitado muchas cosas, sin embargo es importante asumir la responsabilidad que conlleva su uso, pues no se trata solo de subir fotos y compartir memes o reels, también de entender cómo funciona y cómo proteger tu información personal.

    ¿Sabías que todo lo que publicas en tu perfil puede volverse público?. Desde las fotos del cumpleaños hasta los stickers que compartes por WhatsApp… ¡sí, todo! Por eso es que cosas como el nombre, dirección, el número de celular y demás datos personales, deben ser tratados con mucha confidencialidad. Comparte estos datos únicamente con personas de confianza y en páginas que consideres seguras para que tu información siempre esté protegida.

    En eureka te invitamos a #SerDigital y en el siguiente video te compartimos más consejos para que puedas hacer un uso responsable de tus redes sociales y así puedas construir un internet más seguro.

    👉 Puedes leer también: Amistades poco probables del cine y la televisión 

    *Contenido financiado por el Fondo Único de TIC