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  • La autoestima: el cimiento invisible que protege a niñas y niños

    La autoestima: el cimiento invisible que protege a niñas y niños

    Fortalecer la autoestima desde casa y desde la escuela se convierte en una herramienta clave para la prevención del abuso sexual infantil.

    Escrito por: Eduardo Ordóñez, cofundador de la Fundación Tita de Visita y asesor pedagógico de Un río de preguntas.

    Cómo fortalecer la autoestima infantil como herramienta de autoprotección

    La autoestima es una de las defensas más silenciosas, profundas y poderosas que tienen niñas y niños frente al abuso sexual infantil. Cuando un niño se sabe valioso, capaz y digno de respeto, lleva dentro de sí una fuerza que lo acompaña dondequiera que vaya. Una fuerza que lo ayuda a poner límites, a decir “NO” cuando algo lo incomoda y a pedir ayuda sin miedo ni vergüenza.

    El estudio “Incidence of Self-esteem among Children Exposed to Sexual Abuse in Kenya” (Mutavi, 2018), realizado con niñas y niños sobrevivientes de abuso sexual, encontró que cerca del 75 % presentaba niveles bajos de autoestima. Este hallazgo evidencia que la autovaloración influye directamente en la vulnerabilidad infantil. Por eso, fortalecer la autoestima no es un gesto emocional opcional, sino una medida concreta y necesaria de prevención.

    La autoestima no es solo un sentimiento; es una estructura que se construye ladrillo a ladrillo en los primeros años de vida. Está formada por tres pilares que se desarrollan en casa, en la escuela y en cada relación significativa. Estos pilares son:

    1. El autoconcepto, que les permite saber quiénes son y sentir que tienen un lugar en el mundo.
    2. La autoeficacia, que les muestra que son capaces de enfrentar desafíos.
    3. La autovaloración, que les recuerda que merecen respeto, cuidado y dignidad simplemente por existir.

    Pero estos pilares no se levantan solos. Son las experiencias cotidianas —miradas, palabras, gestos, silencios— las que construyen o erosionan la autoestima infantil. Un comentario despectivo puede pesar tanto como una caricia. A veces, una burla puede borrar diez elogios y una validación honesta puede cambiar el rumbo de una historia.

    Entre los cinco y los ocho años, niñas y niños atraviesan un periodo crucial en la construcción de su identidad. Empiezan a compararse, a reconocer sus logros, a entender sus límites. Es en esta etapa cuando necesitan más que nunca voces adultas que les recuerden: “Lo estás intentando”, “Tu valor no depende de evitar errores”, “Lo que sientes importa”.

    La autoestima se alimenta de acciones que parecen pequeñas, pero que dejan huella profunda. Cuando una docente escucha sin impaciencia a un niño que dice “creo que no soy bueno para esto”, le está devolviendo la posibilidad de creer en sí mismo. Cuando un padre reconoce su propia equivocación y pide disculpas, está enseñando que la dignidad no depende de ser perfecto. Cuando una madre felicita un esfuerzo en vez de un resultado, está fortaleciendo la capacidad de persistir.

    Las tres dimensiones de la autoestima se moldean en la convivencia diaria:

    El autoconcepto se construye cuando los adultos escuchan, observan y reconocen la voz de niñas y niños. La autoeficacia crece cuando se les permite intentar, equivocarse, volver a intentar. La autovaloración florece cuando sienten que su existencia tiene importancia aun cuando fallan, lloran o están frustrados.

    Un niño que se percibe como valioso es menos vulnerable a amenazas, chantajes o manipulaciones. Un niño que confía en su capacidad para resolver problemas es más difícil de aislar o controlar. Un niño que sabe que merece respeto reconocerá más rápido cuando alguien cruza un límite. Por eso la autoestima protege: porque produce claridad emocional y fortalece la voz interior que dice “esto no me gusta”, “esto no está bien”, “necesito ayuda”. Todo lo mencionado anteriormente, por supuesto no es de interés de los abusadores infantiles, por ese motivo buscan con cuidado cuáles son los perfiles que serán más fáciles de abordar, abusar y manipularlos para mantenerlos en silencio y perpetuar su delito.

    La autoestima no transforma a niñas y niños en invencibles, pero sí les da herramientas para cuidarse. Les enseña a no aceptar tratos humillantes, a identificar dinámicas peligrosas y a confiar en que siempre pueden acudir a un adulto de confianza. Les permite diferenciar el afecto sano del vínculo dañino. Les da palabras cuando la manipulación quiere dejarlos en silencio.

    Prácticas cotidianas que fortalecen la autoestima de manera concreta y promueven la autoprotección:

    1. Valide las emociones. “Se vale sentir tristeza”, “Se entiende que tengas miedo”, “Lo que sientes importa”.
    2. Reconozca el esfuerzo, no solo el resultado. Esto refuerza la idea de que el valor personal no depende del rendimiento.
    3. Permita que intenten cosas nuevas sin intervenir de inmediato. La autoeficacia crece cuando enfrentan retos que pueden resolver.
    4. Modele autocompasión y respeto hacia usted mismo. Los niños aprenden más del ejemplo que de cualquier consejo. Revise qué palabras usa cuando está frente al espejo.
    5. Fomente espacios de expresión personal. Hablar, preguntar, equivocarse y opinar construyen identidad.
    6. Refuerce la idea de que pedir ayuda no es signo de debilidad. Es una forma de autocuidado.
    7. Evite etiquetas que definan su identidad. Nada de “tú eres tímido”, “tú eres difícil”, “tú eres problemática”. Tampoco etiquetas positivas como “tú eres el mejor” o “tú eres invencible”. Las niñas y los niños no necesitan que su valor quede atrapado en una palabra: las etiquetas, incluso las bien intencionadas, pueden generar presión y limitar la forma en que se ven a sí mismos.

    Acompañar la construcción de la autoestima es una de las formas más profundas de proteger a niñas y niños. No se trata solo de que se sientan bien consigo mismos, sino de que sepan que su voz vale, que su cuerpo merece respeto, y que tienen derecho a poner límites. Una autoestima sólida es una armadura invisible que los acompañará toda la vida, les permitirá reconocer riesgos con mayor claridad y buscar ayuda cuando algo no se siente bien.

    Su presencia, su coherencia y su forma cotidiana de nombrar —o callar— las cosas dejan huellas que pueden fortalecer o debilitar esa armadura. Y así como usted enseña a sus hijos, hijas o estudiantes a valorarse, también necesita hacerlo consigo mismo: tratarse con respeto, reconocer sus errores sin castigarse, recordar que aprender es un proceso. Su ejemplo es uno de los caminos más poderosos de educación emocional.

    La autoestima se construye todos los días, con gestos sencillos y constantes. Es un cimiento que sostiene, una estructura que acompaña, una luz interna que ayuda a niñas y niños a elegir el camino que los mantiene a salvo. Las niñas y los niños que se saben valiosos se cuidan mejor. Y quienes se cuidan mejor, están más protegidos.

    Recuerde, hablar de prevención del abuso sexual infantil es una tarea profundamente valiosa. No solo ayuda a reducir el sufrimiento de niñas y niños en el presente, sino que también aporta a la construcción de un futuro con adultos más libres, seguros y capaces de liderar una sociedad más justa y sana. Lo más importante es actuar: Escuchar, creer, reportar y proteger puede salvar una vida.

    En caso de sospechar una situación de presunto abuso sexual infantil, no dude en reportar:

    • Instituto Colombiano de Bienestar Familiar: Línea 141, atencionalciudadano@icbf.gov.co
    • Línea de Emergencias de Colombia: Línea 123
    • Secretaría Distrital de Salud de Bogotá: Línea 106

    Le invitamos a ver este capítulo de Un Río de Preguntas, en el que abordamos el tema:

  • Las emociones: una brújula interna que protege a niñas y niños

    Las emociones: una brújula interna que protege a niñas y niños

    Enseñarles a reconocer lo que sienten en su cuerpo es una herramienta fundamental para la prevención del abuso sexual infantil.

    Escrito por: Eduardo Ordóñez, cofundador de la Fundación Tita de Visita y asesor pedagógico de Un río de preguntas.


    Cómo enseñar a niñas y niños a reconocer sus emociones como parte de su autoprotección

    Las emociones suelen ser las primeras en llegar cuando algo nos pasa. No esperan a que pensemos ni a que entendamos; simplemente se manifiestan en el cuerpo como un aviso urgente: “Esto me gusta, esto no”. Estas señales internas funcionan como un sistema de alerta que permite acercarse a lo que les hace bien (y promueve su bienestar) y alejarse de lo que puede ponerlos en riesgo. Por eso, enseñarles a los niños y las niñas a escucharlas es una herramienta clave de prevención del abuso.

    Las emociones no solo aparecen, también orientan. Cada una cumple una tarea específica en nuestro bienestar: la alegría impulsa a conectar, el miedo advierte, la incomodidad detiene, la tristeza pide cuidado y la rabia ayuda a poner límites. Aunque algunas se sientan más agradables que otras, todas tienen un propósito y funcionan como mensajes que el cuerpo envía para ayudarnos a actuar de manera segura. En el programa de prevención de abuso sexual infantil de la Fundación Tita de Visita, se le explica tanto a los a adultos cuidadores, en las formaciones, como a las niñas y niños, en las obras de títeres y los talleres de arte, que todas las emociones son necesarias, están diseñadas para acompañarnos durante toda la vida para ayudarnos a sobrevivir.

    Por lo anterior, es fundamental no reprimir las emociones, ni las agradables ni las desagradables, todas hacen parte de la naturaleza humana y son importantes en diferentes momentos y procesos de la vida. Los adultos cuidadores deberían aprender a no reprimir sus emociones y asegurarse de no promover que otros las repriman, especialmente las niñas y los niños. Lo que podemos aprender y enseñar es a gestionarlas, es decir, a identificarlas en el cuerpo, a nombrarlas, a expresarlas adecuadamente y, en el mejor de los casos, a utilizarlas a nuestro favor.

    Durante los primeros años de vida, niñas y niños aprenden sobre emociones observando a los adultos que los acompañan. Si usted nombra lo que siente, explica cómo reacciona su cuerpo ante ciertas situaciones y habla con naturalidad de sus estados emocionales, les ofrece un mapa para comprender los propios. Frases sencillas como “mi cuerpo está tenso porque estoy preocupado” o “mi corazón está más ligero porque me siento tranquilo” les muestran que lo emocional también se aprende.

    Reconocer las emociones en el cuerpo es una habilidad clave. A esto se le llama interocepción: la capacidad de identificar señales internas como la respiración acelerada, la tensión muscular o el impulso de alejarse de algo o alguien. Una niña que dice “mi estómago se aprieta cuando él se acerca” ya está activando su sistema de alerta. Cuando niñas y niños reconocen estas señales, pueden distinguir entre comodidad e incomodidad, entre seguridad y riesgo. Esa diferencia puede protegerlos y, en una situación de riesgo de abuso sexual, puede cambiarles la vida.

    El sistema de alerta emocional funciona como una sirena interna que suena cuando algo no se siente bien. En situaciones de riesgo, esta alarma puede ser la herramienta que impulse a una niña o un niño a buscar ayuda, alejarse o decir “NO”. Por eso es fundamental enseñarles a confiar en estas señales, sin minimizar lo que sienten ni restar importancia a su intuición. Un cuerpo que se siente incómodo está enviando un mensaje crucial.

    Recomendaciones para fortalecer el reconocimiento de las emociones y el sistema de alerta como herramientas de autoprotección:

    1. Hable del cuerpo y las emociones con naturalidad.
      Comente lo que siente y cómo lo reconoce: “Mi pecho está apretado porque estoy preocupado”. Esto abre la puerta para que ellos también lo hagan.
    2. Ayude a poner nombre a las emociones.
      “Parece que estás triste”, “Eso que sentiste se llama incomodidad”. Nombrar es comprender.
    3. Valide lo que sienten sin juicio.
      Evite frases como “no es para tanto”. Mejor diga: “Entiendo que te incomodó, cuéntame más”.
    4. Explique para qué sirven las emociones.
      El miedo protege, la rabia pone límites, la tristeza invita al cuidado. Saber esto reduce la vergüenza y aumenta la comprensión.
    5. Enseñe a diferenciar comodidad e incomodidad.
      “¿Tu cuerpo se siente tranquilo o quiere alejarse?” Ayuda a identificar el sistema de alerta.
    6. Modele cómo se regula una emoción.
      “Necesito respirar profundo para calmarme”. El ejemplo es la lección más poderosa.

    Fortalecer la educación emocional de niñas y niños no es un lujo educativo, es una herramienta de protección que los acompañará toda la vida. La inteligencia emocional es una habilidad fundamental para su futuro: les permitirá relacionarse mejor, tomar decisiones más conscientes, poner límites, reconocer riesgos y buscar apoyo cuando lo necesiten. Pero este camino no es solo para la infancia.

    Como adultos, también necesitamos desarrollar nuestra propia inteligencia emocional —muchos no crecimos con estas herramientas— porque no solo mejora nuestro bienestar, sino que nuestro ejemplo es una de las formas más poderosas de enseñanza. Cuando los niños y niñas ven que un adulto reconoce lo que siente, pone nombre a sus emociones y se regula con respeto, comprenden que ellos también pueden hacerlo. Enseñarles a escuchar su mundo interior es darles un mapa para navegar el exterior, una brújula que podrán usar en la familia, en la escuela, en su adolescencia y en su vida adulta. Las emociones hablan; la prevención empieza por escucharlas.

    Recuerde, hablar de prevención del abuso sexual infantil es una tarea profundamente valiosa. No solo ayuda a reducir el sufrimiento de niñas y niños en el presente, sino que también aporta a la construcción de un futuro con adultos más libres, seguros y capaces de liderar una sociedad más justa y sana. Lo más importante es actuar: Escuchar, creer, reportar y proteger, puede salvar una vida.

    En caso de sospechar una situación de presunto abuso sexual infantil, no dude en reportar:

    • Instituto Colombiano de Bienestar Familiar: Línea 141, atencionalciudadano@icbf.gov.co
    • Línea de Emergencias de Colombia: Línea 123
    • Secretaría Distrital de Salud de Bogotá: Línea 106

    Le invitamos a ver este capítulo de Un Río de Preguntas, en el que abordamos el tema:

  • Descubrir que su cuerpo es suyo: la base de la prevención del abuso

    Descubrir que su cuerpo es suyo: la base de la prevención del abuso

    Escrito por: Eduardo Ordóñez, cofundador de la Fundación Tita de Visita y asesor pedagógico de Un río de preguntas.

    Enseñar a niñas y niños que su cuerpo les pertenece y que pueden proteger sus límites fortalece su seguridad, su confianza y su capacidad de pedir ayuda cuando la necesitan.

    Cada niña y cada niño habita un territorio único: su cuerpo. Un territorio que tiene fronteras, señales, puertas que se abren con permiso y espacios que solo les pertenecen a ellos. Cuando descubren que pueden decidir quién entra y cómo, empiezan a desarrollar una herramienta fundamental para su protección. Acompañar ese descubrimiento no exige discursos complejos; exige presencia, escucha y el gesto sencillo de mostrar que ese territorio merece respeto.

    Comprender que el cuerpo es un territorio propio es una de las bases más fuertes para la prevención del abuso sexual infantil. No porque niñas y niños deban vivir desconfiando, sino porque necesitan crecer con la tranquilidad de saber que tienen un límite, una voz y un derecho: el derecho a sentirse seguros. En la publicación «Por una justicia a la altura de la infancia» (Save the Children, 2023), alrededor del 80% de los casos de violencia sexual infantil son cometidos por personas conocidas por la víctima, lo que refuerza la importancia de enseñar estas herramientas desde la confianza y no desde el miedo.

    En el aula, en el parque o en la casa, esta comprensión empieza a tomar forma de maneras muy simples. Entre los cinco y los ocho años, niñas y niños descubren qué cosas son privadas, reconocen qué contacto les gusta y cuál no, y afinan esa sensibilidad silenciosa que les dice “esto se siente bien” o “esto no se siente bien”. Cuando una persona adulta les explica con calma que hay partes del cuerpo que nadie puede tocar sin permiso, o que hay momentos específicos en los que un adulto de confianza puede ayudarles (como en el baño o en una consulta médica), les está entregando una brújula para orientarse en situaciones que podrían confundirlos.

    La autonomía corporal no se enseña con discursos solemnes, sino con gestos que niñas y niños pueden sentir: cuando alguien pregunta antes de tocarlos, cuando un adulto no se molesta ante un “no quiero saludar de esa manera”, cuando se respeta su espacio, su ritmo, su voz. Estos actos cotidianos les dicen sin palabras: “tu cuerpo importa, tu incomodidad importa, tú importas”.


    A veces, las familias y docentes sienten temor de fomentar esta autonomía por miedo a que niñas y niños rechacen normas o interacciones afectivas. Pero ocurre lo contrario. Un niño que entiende sus propios límites aprende a respetar los de los demás. Una niña que reconoce cuándo algo no se siente bien será también más cuidadosa con quienes la rodean. La autonomía corporal no rompe vínculos: los vuelve más sanos.

    Además, es importante recordar que criar y acompañar no siempre es sencillo. Las rutinas, los afanes y las expectativas pueden hacernos pasar por alto señales pequeñas. No se trata de hacerlo perfecto, sino de estar lo suficientemente presentes para mostrarles que lo que sienten es válido y que pueden pedir ayuda sin miedo ni vergüenza.

    Recomendaciones para integrar la protección del cuerpo de manera natural y progresiva:

    1. Pida permiso antes de establecer contacto físico.
      No importa si es un abrazo, una caricia o un gesto cotidiano como ayudar a vestirse. Pedir permiso es enseñar respeto.
    2. Ofrezca alternativas para saludar.
      Permita que niñas y niños elijan cómo quieren saludar: abrazo, apretón de manos, puñito o un saludo a distancia. El acto de saludar es importante; la forma puede ser elegida con libertad.
    3. Reconozca su incomodidad sin minimizarla.
      Cuando note retraimiento o molestia, diga con calma: “parece que no te sentiste cómodo; gracias por mostrarlo”. Nombrar lo que sienten les ayuda a entenderse.
    4. Hable del cuerpo sin misterio ni miedo.
      Las conversaciones abiertas reducen el tabú y aumentan la confianza. Hablar de intimidad es un acto de cuidado.
    5. Valide sus decisiones sobre su cuerpo.
      Elegir su peinado, decidir dónde sentarse o preferir una prenda puede parecer menor, pero construye identidad y seguridad emocional.
    6. Enseñe que los límites también se cuidan hacia afuera.
      Cada persona tiene su propio cuerpo, su territorio personal, se debe aprender a cuidar la propia corporalidad y también la ajena. Esta comprensión fortalece la convivencia, la empatía y el respeto mutuo.

    La ética del cuidado nos recuerda que acompañar no es vigilar; es estar presentes, escuchar, sostener, permitir que niñas y niños crezcan con la convicción de que su voz tiene un lugar. Cuando descubren que su cuerpo es valioso y que merece respeto, no solo se protegen mejor: también se vuelven más capaces de cuidar el mundo que los rodea.

    Prevenir el abuso sexual infantil no es vivir a la defensiva. Es cultivar un ambiente donde niñas y niños crezcan con seguridad, claridad y libertad. Donde puedan confiar en los adultos que los acompañan. Donde la intuición se escucha, la incomodidad se respeta y la autonomía florece sin miedo.

    Recuerde, hablar de prevención del abuso sexual infantil es una tarea profundamente valiosa. No solo ayuda a reducir el sufrimiento de niñas y niños en el presente, sino que también aporta a la construcción de un futuro con adultos más libres, seguros y capaces de liderar una sociedad más justa y sana. Lo más importante es actuar: Escuchar, creer, reportar y proteger, puede salvar una vida.

    En caso de sospechar una situación de presunto abuso sexual infantil, no dude en reportar:

    • Línea de Emergencias de Colombia: Línea 123
    • Secretaría Distrital de Salud de Bogotá: Línea 106

    Le invitamos a ver el primer capítulo de Un Río de Preguntas, en el que abordamos el tema:

  • ¿Qué es la creatividad? Explicado para niñas y niños

    ¿Qué es la creatividad? Explicado para niñas y niños

    ¿Te ha pasado que cuando no practicas actividades físicas como jugar, correr o incluso caminar, empiezas a sentirte más cansado, perezoso o sin energía? Esto ocurre porque el cuerpo, al no moverse, se acostumbra a estar inactivo y reduce su energía.

    ¡Lo mismo sucede con el cerebro! Si no lo ejercitas, puede volverse perezoso. Y si te estás preguntando, “¿cómo puedo ejercitarlo?”, hoy te vamos a compartir varios consejos para hacerlo, uno de ellos es la creatividad, pero antes: 

    ¿Por qué es importante ejercitar nuestro cerebro?

    El cerebro necesita mantenerse saludable para optimizar su rendimiento, esto ayuda a:

    1. Mejorar la memoria y el aprendizaje: si desafías al cerebro con nuevas actividades, vas a retener más información y fortalecer las conexiones neuronales.
    2. Prevenir el deterioro cognitivo: un cerebro activo puede retrasar o reducir enfermedades asociadas al sistema neuronal como el alzheimer y demencia.
    3. Fortalecer la concentración y el enfoque: actividades que requieren atención plena, como la meditación o los juegos de lógica, mejoran la capacidad de concentración y ayudan a mantener la mente ágil.
    4. Mejorar el bienestar emocional: un cerebro activo puede controlar mejor las emociones y el estrés.

    🧠 Aquí puedes leer: ¿Cómo conectar tu cuerpo y tu mente? 

    Ahora sí: 

    ¿Qué es la creatividad?

    La creatividad es como un gimnasio para el cerebro. Cada vez que tienes una nueva idea, imaginas algo diferente o encuentras formas originales de resolver un problema, estás usando tu creatividad. Este proceso involucra imaginación, curiosidad y la capacidad de ver las cosas de manera distinta a los demás.

    Por ejemplo, cuando haces una escultura con plastilina, pintas, dibujas o creas algo nuevo con materiales reciclados, no solo estás haciendo una obra de arte: ¡estás entrenando a tu cerebro! O cuando te inventas un juego nuevo con tus amigos. ¡Eso también es creatividad! Y lo mejor de todo es que puedes aplicarla en cualquier cosa que hagas.

    ¿Cómo ejercitar el cerebro con la creatividad?

    Cuando pones a trabajar tu creatividad, estás ayudando a que tu cerebro se mantenga activo y en forma. Es como si estuvieras entrenando algún deporte: ejercitas el cuerpo, tus músculos y mejoras la técnica.

    Ahora que sabes todo esto, puedes buscar la forma de activar tu creatividad y fortalecer tu mente. En este video animado te dejamos algunas ideas para que las pongas en práctica: 

    ¿De qué otra forma puedo ejercitar mi mente y cerebro?

    ¡Toma nota! Estas actividades te ayudarán a ejercitar tu cerebro:

    1. Lectura: no solo estimula la imaginación, también mejora el vocabulario y la capacidad de análisis. En eureka tenemos los mejores recomendados para los amantes de la naturaleza: cinco libros de naturaleza que te encantarán.
    2. Juegos de estrategia y lógica: resolver crucigramas o sudokus, desafía el pensamiento y mejora la resolución de problemas.
    3. Aprender un nuevo idioma: esta actividad  estimula diferentes áreas del cerebro, promoviendo la neuroplasticidad.
    4. Dormir: un sueño adecuado es fundamental para la memoria y la restauración de funciones cerebrales.
    5. Alimentarse saludablemente: la salud cerebral depende mucho de lo que consumes, así que intenta mantener una dieta balanceada siempre asesorándote con un experto en nutrición.
    6. Socializar: ¿sabías que una buena conversación también estimula el cerebro y mejora la salud mental?

    La misión ahora es elegir la actividad que más te guste para mantener el cerebro activo.

    Mira también:

    🧠 También te puede interesar: Tips para conectar cuerpo y mente

    Otra forma importante de aumentar tu creatividad es buscando fuentes de inspiración, conociendo lugares nuevos, abriendo nuestros sentidos cuando caminemos para ver lo que hay en las calles, en los parques, en los museos, las bibliotecas o inclusive en los lugares que frecuentas. Una buena idea puede nacer de tener los sentidos muy atentos y estar dispuesto a descubrir. Por ejemplo te recomendamos este capítulo de Distrito Eureka desde El Museo de Arte Contemporáneo en la Localidad de Engativá: 

  • Conexiones entre las redes sociales y los trastornos alimenticios

    Conexiones entre las redes sociales y los trastornos alimenticios

    Los trastornos de alimentación, también llamados trastornos de la conducta alimentaria, se refieren a la fijación o preocupación obsesiva con la pérdida de peso, la forma corporal y el control de los alimentos que se consumen. 

    Suelen aparecer a edades tempranas y son reforzados por presiones sociales y familiares relacionadas con expectativas de salud y de belleza o por los estándares estéticos impulsados por los medios de comunicación.

    Dentro del amplio espectro mediático actual, las redes sociales son herramientas importantes para informar y entretener, pero también se han convertido en un factor de riesgo al promover conductas poco saludables para la mente y el cuerpo a través de los contenidos que publican influenciadores, creadores digitales y blogueros; un mar de publicaciones en constante crecimiento en el que la alimentación es uno de los temas que más fuerza han tomado en los últimos años. 

    👉 Mira también: ¿Cómo crear hábitos saludables en niñas y niños?

    Es así como en el mundo digital podemos encontrar cientos de cuentas que se dedican a publicar recomendaciones para lograr “el cuerpo delgado y perfecto” con dietas y nuevos hábitos alimenticios. 

    Sin desconocer que hay muchas personas profesionales, con la experiencia y preparación para hablar de estos temas, está claro que muchas otras se dedican a hablar desde sus experiencias personales, desconociendo que no todos los cuerpos son iguales, y no todos necesitan las mismas rutinas de alimentación. Siempre hay que consultar a un nutricionista o experto cuando se tiene la intención de cambiar los hábitos alimenticios. 

    Según datos disponibles en el TikTok Creative Center, el hashtag #perdidadepeso tuvo más de 7.2 mil millones de visualizaciones totales de videos durante el 2025 en esta red social, la mayoría de ellos eran contenidos por personas que no son especialistas en nutrición o salud.

    Por eso hay que ser muy cuidadosos y detectar qué tipo de información se consume porque para nadie es un secreto que las redes sociales están saturadas de fotos de personalidades con estándares de belleza inalcanzables e imágenes retocadas, situación que lleva a una constante comparación que termina dañando la autoestima y la percepción que tenemos de los cuerpos. Esas ideas falsas también te pueden llevar a pensar que si sigues las mismas rutinas de estos personajes, lograrás su mismo “cuerpo perfecto”. 

    👉 Mira también: ¿Cómo mantener en sintonía el cuerpo y lamente?

    Cada cuerpo es único y tiene necesidades particulares, el estar bien no necesariamente está relacionado con una corporalidad específica. Cuando se siguen las rutinas que te muestran en redes sociales, pero no obtienes el mismo resultado que ves a través de las pantallas, empiezas a cuestionar tu cuerpo y a crear un sinfín de inseguridades que en muchas ocasiones terminan en trastornos de la alimentación.

    Trastornos alimenticios, una problemática de la que debemos hablar 

    Los trastornos de la conducta alimentaria han sido catalogados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como enfermedades mentales de prioridad, dado el riesgo para la salud que representan, principalmente para las niñas, niños y adolescentes. Estos trastornos afectan directamente nuestra relación con la comida y son parte de un amplio espectro:

    • Anorexia: se caracteriza por una pérdida del apetito que no es normal, motivada por el deseo de mantener un peso anormalmente bajo, un temor intenso a que aumente y la percepción distorsionada del mismo. Esto lleva a que se deje de comer.
    • Bulimia: deseo exagerado por comer grandes cantidades de comida en episodios denominados atracones que terminan con la aparición de sentimientos de vergüenza, llevando a las personas a eliminar los alimentos de su cuerpo con opciones poco saludables como la inducción al vómito, uso de laxantes, diuréticos, enemas, ayuno, ejercicio excesivo o el consumo de suplementos para disminuir el aporte de calorías.
    • Trastorno Alimentario Compulsivo (TAC):  consumo excesivo de comida en un período corto de tiempo, aún cuando no se tiene sensación de hambre. Hay aislamiento y comidas en solitario motivados por el sentimiento de vergüenza ante la cantidad ingerida o el desarrollo de sentimientos de molestia, depresión o culpabilidad tras haber comido.
    • Ortorexia: es la fijación hacia una dieta “perfecta”, lo que lleva a las personas a seguir reglas alimentarias demasiado estrictas. Se crea una obsesión por el conteo de calorías y por el origen y la composición de los alimentos. En este caso, el problema no es la cantidad, sino la calidad de los alimentos. 

    Siguiendo información de PLOS ONE estos trastornos se presentan con mayor frecuencia en jóvenes de los 12 a los 25 años, y a 2022 el 10% de los adolescentes del país tenía alguno de estos diagnósticos. Asimismo, este estudio indica que el 9% de la población, es decir, aproximadamente 70 millones de personas, tienen este tipo de enfermedades. 

    Las redes sociales en sí no causan trastornos alimenticios, pero sí contribuyen a que estos aparezcan cuando no le damos un buen uso a estas plataformas. Recuerda que #SerDigital es reconocer qué cosas nos hacen bien en el mundo virtual y descubrir cuando es mejor abstenernos de seguir y consumir ciertos contenidos. 

    ¿Qué puedes hacer frente a los trastornos alimenticios?

    • Sé más cuidadoso con las cuentas que sigues en redes sociales y ten en cuenta que muchas de las cosas que se publican no son 100% reales. 
    • Ama tu cuerpo. Es el que nos permite hacer muchísimas cosas: bailar, saltar, movernos, caminar. Cuidémoslo con hábitos que no sobrepasen nuestra salud y tranquilidad mental.
    • Ten presente que los cuerpos no son iguales, cada uno es el resultado de nuestra herencia biológica, y los metabolismos funcionan de forma muy diversa.
    • Verifica las fuentes de la información que te dan en redes sociales, y procura seguir cuentas donde tienes la garantía de que son personas profesionales en el tema.
    • Limpia tus redes sociales, deja de seguir cuentas que te venden estilos de vida y cuerpos que solo responden a estereotipos.
    • Cuando quieras iniciar un proceso para sentirte mejor y cuidar de ti acude a centros médicos en donde te puedan guiar y acompañar de manera profesional.
    • Acude a tu persona de confianza cuando sientas que algo está pasando y no te sientes bien contigo mismo/a.

    Si eres papá, mamá, profe o vives con niñas y niños, estos consejos son para ti:

    • Fortalece día a día la autoestima de los chicos y chicas.
    • Dile adiós a frases como: “mira cómo estás de flaco/a o gordo/a”, “qué manera de comer”, “así no comen las niñas”, “te ves mal con esa ropa”, “¿te has visto en un espejo”.
    • Crea el diálogo sobre el uso de redes sociales.
    • Verifica qué tipo de cuentas están siguiendo los chicos y chicas, identificando cuáles pueden estar reproduciendo estereotipos sociales de belleza. Anímalos a establecer su propio criterio.
    • Enséñales a comer de manera balanceada, sana, variada y proporcional con sus necesidades nutricionales.
    • Haz que los horarios de comer sean espacios agradables para compartir en familia.
    • Eres el primer referente de los chicos y chicas, que ellos y ellas vean en ti eso que les quieres enseñar.

    Este capítulo de de frente y con  mente sobre cuerpos diversos puede ayudarte a abrir la conversación en casa sobre lo que significa amarte y estar saludable más allá de los estereotipos y de las modas. Es un capítulo en el que conocemos las experiencias del colectivo Gordas sin Chaqueta y las ideas de Mara y Emilia de la Generación eureka 2025 sobre este tema.

    Queremos conocer tu opinión sobre este tema, así que escríbenos a través de redes sociales, donde nos encuentras como eureka, Tu Canal.

  • Miedo a las alturas o acrofobia: ¿qué es y por qué ocurre?

    Miedo a las alturas o acrofobia: ¿qué es y por qué ocurre?

    El miedo a las alturas es una reacción de alerta por medio de la cual tu cuerpo te avisa que hay un posible peligro. Puede manifestarse a través de la sensación de mareo, la aceleración del pulso, la sudoración excesiva o la necesidad de agarrarte de algo. Gracias a estas reacciones tomas las medidas necesarias para no caerte o tener accidentes.

    Si pasas por esta situación, debes saber que es completamente normal y lo que debes hacer es respirar profunda y lentamente, trata de relajar tu cuerpo y revisar la seguridad del lugar en el que estás.

    Aún así, hay ocasiones en las que este miedo se vuelve mucho más intenso. Si sientes alguna de estas señales podrías estar sufriendo de acrofobia, que es el miedo irracional y exagerado a las alturas.

    Si el miedo aparece en alturas seguras, si limita tus actividades diarias y necesarias como subir escaleras, si el miedo te paraliza y te hace llorar o si sientes miedo aún antes de llegar al lugar alto o sólo con imaginarlo. Si tienes estos síntomas es necesario buscar ayuda.

    Miedo a las alturas o acrofobia

    ¿Qué es la acrofobia y qué hacer en este caso?

    Este miedo excesivo a las alturas puede aparecer debido a muchas razones, entre ellas pueden estar:

    Experiencias previas: caídas, sustos o accidentes. No bromees con niñas y niños haciéndoles creer que se van a caer, esto puede generar un miedo profundo para toda la vida.

    Las películas en las que pasan cosas muy riesgosas o noticias de accidentes pueden generar este comportamiento. Ten cuidado con lo que las chicas y los chicos ven en TV, en cine y en dispositivos digitales.

    Ejemplo: muchas veces normalizamos los miedos de otras personas, las niñas y los niños también imitan comportamientos y aprenden lo que ven.


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    Si conoces a alguien que tiene acrofobia no te burles ni minimices su miedo, no le obligues a pasar por lugares altos pero tampoco le sobreprotejas, haciendo que no pase nunca por lugares con una altura mínima.

    Lo que debes hacer es hablar con esta persona para saber cómo se siente y lo que le produce en su cuerpo, tratar de entender al otro y tener una buena comunicación es importante para este y cualquier otro tipo de miedos.

    Puedes tratar de ayudarle a avanzar paso a paso para restarle fuerza al miedo y siempre brindando una compañía segura. Felicita el valor de intentarlo aunque el avance sea poco.


    Si el miedo es muy fuerte, es constante o está afectando la vida diaria de la persona que lo padece, es muy importante buscar ayuda de un profesional.

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    El miedo a las alturas en un día increíble

    Valentina es una de las integrantes de la Generación eureka 2025, con ella y sus hermanas Daniela y María decidimos enfrentar este miedo, ya que es sólo miedo y no acrofobia.

    Vivimos una aventura genial en la que hablamos sobre este tema, hicimos escalada y aprendimos cómo se siente volar.

    No te pierdas el primer capítulo de un día increíble este domingo 25 de enero en eureka, tu canal a las 12:30 p. m. y en nuestro canal de YouTube, no te lo pierdas todos los domingos.

  • Tips para conectar cuerpo y mente

    Tips para conectar cuerpo y mente

    ¿Alguna vez has sentido como si tu cuerpo y tu mente no estuvieran en la misma página? Descubre cómo se pueden conectar, con estos tips saludables.  

    En algunas ocasiones podemos sentir que nuestro cuerpo no está completamente conectado con la mente, como cuando queremos seguir jugando, pero el cuerpo está demasiado cansado para seguir el ritmo. Esto es más frecuente de lo que crees y puede ser el resultado de la monotonía y el aburrimiento del día a día.

    Cuando caemos en rutinas, es fácil que nuestra mente se aísle y trabaje en “automático”. El estrés, el cansancio y la falta de motivación son señales claras de esta desconexión. Por eso, puedes estar físicamente cansado y aún así sentir que tu mente sigue activa, creando un desequilibrio que afecta cómo nos sentimos en general.

    Pero no te preocupes, porque esto tiene una solución: en el siguiente video te daremos algunos tips para reconectar, no solo con tu mente, sino también con el entorno. Con pequeñas acciones que no toman mucho tiempo, podemos encontrar ese descanso que necesitamos para seguir disfrutando de los mejores planes.

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    *Contenido financiado por el Fondo Único de TIC