Etiqueta: Cultura

  • En febrero ‘Ruta Teatro’ transforma a Bogotá en un gran escenario con más de 80 funciones

    En febrero ‘Ruta Teatro’ transforma a Bogotá en un gran escenario con más de 80 funciones

    Del 5 de febrero al 1 de marzo, la ‘Ruta Teatro’ se tomará Bogotá cada fin de semana con más de 80 funciones en salas de tradición y espacios independientes, transformando a la ciudad en un gran escenario vivo.

    Como un recorrido por las artes escénicas de la ciudad, ‘Ruta Teatro’ será la antesala del Festival Internacional de Artes Vivas de Bogotá (FIAV), que se llevará a cabo del 27 de marzo al 5 de abril; mientras se refuerza la presencia del teatro en la cotidianidad de la capital.

    Cada fin de semana, cuatro circuitos marcarán el pulso de la programación, con una oferta de 16 funciones en sala y cuatro intervenciones artísticas en el espacio público, para un total de 80 presentaciones que reúnen propuestas contemporáneas, teatro de calle y salas representativas de la ciudad.

    Le interesa: Guía esencial para disfrutar del Festival Centro 2026

    ¡Prográmese! Fechas y espacios que harán parte de la ‘Ruta Teatro’

    La programación de la ‘Ruta Teatro’ se realizará por medio de cuatro circuitos que se activarán de manera simultánea en los Distritos Creativos de las localidades de Teusaquillo, La Candelaria y Santa Fe, considerados como territorios de gran vocación escénica.

    Para que programe sus recorridos y se deje sorprender por obras relacionadas con la memoria y cultura en movimiento, le contamos las fechas y los espacios donde estas propuestas llegarán a la ciudad:

    • Fecha del 5 al 8 de febrero – Teusaqui-Red Viva: Escena viva, cultura itinerante.

    Teatro o espacio público: con la participación de CICA – Teatro Bernardo Romero Lozano, L’Explose, Goyenechus, Barajas y DC Arte, en espacio público.

    • Fecha: del 12 al 15 de febrero – Teusaquillo: Alas a las salas, ruta por la memoria.

    Teatro o espacio público: La Sala (MIMO), Ditirambo, Acto Latino, Libélula Dorada y La Huella, en espacio público.

    • Fecha: del 19 al 22 de febrero – Centro-Periferia: desbordamiento escénico y polifonías del territorio.

    Teatro o espacio público: Changua, Teatro de Occidente, Casa Fu – Vargas Tejada, Tercer Acto y Usme Proyecto, en espacio público.

    • Fecha: del 26 de febrero al 1 de marzo – Ruta Viva: teatro y memoria en el centro histórico.

    Teatro o espacio público: Teatro Libre, Teatro Tecal, Teatro García Márquez El Original, Teatro Quinta Porra y Gota de Mercurio, en espacio público.

    Para conocer a detalle la programación, los circuitos, información sobre las obras, y las direcciones en donde se vivirá la ‘Ruta Teatro’ puede ingresar aquí, el sitio web creado por la Secretaría de Cultura de Bogotá.

    El precio por función de las boletas en los cuatro circuitos será de $30.000 pesos para el público general y de $20.000 para estudiantes y personas mayores, y podrá adquirirse en las taquillas de los teatros y sus distintos canales de venta.

  • Biblioteca Público Escolar Sumapaz: lectura y memoria en el páramo del Bogotario

    Biblioteca Público Escolar Sumapaz: lectura y memoria en el páramo del Bogotario

    En la localidad más extensa de Bogotá, allí donde el valle del río Sumapaz se abre paso entre montañas y frailejones, funciona un espacio que articula educación, memoria y cultura rural, la Biblioteca Público Escolar Sumapaz.

    Una biblioteca en la ruralidad bogotana

    Se trata de la primera biblioteca inaugurada en la ruralidad bogotana y de un punto de referencia para los habitantes del páramo más grande del planeta, así como para personas que llegan desde otros departamentos en busca de sus servicios.

    Más que un equipamiento cultural, esta biblioteca se ha consolidado como un lugar de encuentro comunitario. En sus espacios convergen la lectura, el juego y las artes con los saberes campesinos, las historias transmitidas por los adultos mayores y la memoria viva de las veredas cercanas. Su singularidad no solo radica en su ubicación, sino en los desafíos que implica promover la lectura, la escritura y la oralidad en un territorio de enormes dimensiones, donde las distancias y la dispersión poblacional son parte de la cotidianidad.

    La apertura de la Biblioteca Público Escolar Sumapaz responde a una necesidad histórica de la localidad: contar con un espacio adecuado para el acceso al libro, al conocimiento y a las prácticas culturales asociadas a la lectura. Su creación se inscribe, además, en la apuesta de BibloRed por ampliar la cobertura de sus servicios a todo el Distrito Capital, incluyendo las zonas rurales, donde los equipamientos culturales y educativos han sido tradicionalmente escasos.

    Puedes leer: Plaza de Lourdes: historia, fe y contracultura

    Esta expansión hacia la ruralidad está alineada con la misión de la Red Distrital de Bibliotecas Públicas, que busca garantizar el libre acceso a la información y al conocimiento mediante recursos bibliográficos acordes con las necesidades e intereses de cada comunidad.

    Escritura y oralidad, juntas en un solo lugar

    En ese contexto, la Biblioteca Público Escolar Sumapaz es la única biblioteca rural de la zona y atiende a una base de usuarios amplia y diversa, que incluye habitantes de municipios cercanos en Cundinamarca y Meta. Llevar los programas de fomento a la lectura, la escritura y la oralidad a todo este territorio implica creatividad, trabajo comunitario y una comprensión profunda del entorno.

    Para los pobladores de las 28 veredas que conforman la localidad, la biblioteca se ha convertido en un referente. Desde Sumapaz, la lectura se convierte en un puente entre dos dimensiones que suelen percibirse como opuestas, la Bogotá urbana y la rural. Un puente que demuestra que el acceso a la cultura y al conocimiento también se construye desde el páramo.

    *Contenido financiado por el Fondo Único de TIC.

  • Guía esencial para disfrutar del Festival Centro 2026

    Guía esencial para disfrutar del Festival Centro 2026

    No es casualidad que el primer gran festival del año ocurra en el centro. Allí, donde la ciudad se fundó y se sigue reinventando, la música vuelve a convocar a públicos diversos con formas distintas de habitar lo común. El Festival Centro 2026 no solo marca un inicio, propone una manera de escuchar a Bogotá desde sus calles, sus escenarios y sus espacios más simbólicos.

    Bajo la organización de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (FUGA), durante 4 días, el centro se convertirá en un territorio sonoro único, con una amplia programación de conciertos gratuitos, actividades académicas y talleres para toda la familia; un mapa musical que va al ritmo del beat de la ciudad, pero que además conversa con las melodías propias de las tradiciones de todo el país y que sitúa a la capital en la conversación de los sonidos globales.

    Opa!
    Opa!

    Para acompañarlo en este plan perfecto de inicio de año, en Canal Capital compartimos una guía para abrir los oídos y atreverse a recorrer el corazón de Bogotá con otra mirada.

    ¡Los sonidos de la diferencia!

    En el Festival Centro, la música no responde a un solo origen ni a una sola escena: nace del cruce, del contraste y de la convivencia entre tradiciones, experimentaciones y búsquedas personales. Cada proyecto suma una manera distinta de entender la creación musical y, juntos, construyen una ciudad sonora donde lo diverso no se fragmenta, sino que dialoga y se reconoce.

    Te puede interesar: Festival Centro 2026 por Canal Capital

    El presente y el futuro de la música colombiana se escriben desde ahí en esta edición, con 49 proyectos que mezclan géneros, expanden la tradición y crean propuestas que entienden la experimentación como una forma de identidad.

    Bogotá recibe este 2026, con orgullo y emoción, un cartel pensando desde el ADN de la ciudad, pero también con miras a proyectar una escena musical nacional que rompe fronteras.

    En la edición 17 del Festival Centro, las raíces afrocolombianas y tradicionales, siguen vivas y en movimiento con propuestas como Anónimas & Resilientes – Voces del Bullerengue, The Latin Brothers, Tribu Baharú y Piangua, las cuales dialogan con el presente desde la memoria, y con una fuerza creativa que sigue marcando el pulso de la música del país.

    Anónimas & Resilientes
    Anónimas & Resilientes

    En el terreno de los sonidos urbanos y alternativos, el cartel se mueve sin fronteras. El hip hop experimental de Ruzto, el rock híbrido de Matar Fuma y el tropical futurista de Combo Chimbita conviven con proyectos que mezclan jazz, electrónica, psicodelia y beats globales como Romperayo o La BOA.

    Rutzo
    Rutzo

    Mientras que la escena contemporánea, femenina y emergente ocupa un lugar central en esta ciudad sonora. Desde el pop y la canción alternativa de Antonia Jones, hasta el jazz de vanguardia de Anamaría Oramas, el nuevo folclor de Diana Burco y la exploración electrónica y poética de Ëda Díaz, el festival deja claro que el futuro se escribe desde la diversidad de miradas, territorios y formas de crear.

    Conozca el cartel completo:

    Nicoyembe, artista homenajeado en este Festival Centro 2026

    La presencia de Nicoyembe en el Festival Centro es un acto de memoria viva. Por más de 45 años, este artista oriundo de Quibdó ha entregado su voz al reconocimiento del Pacífico colombiano, no solo interpretando el folclor de sus sonidos, también transmitiéndolo por generaciones y amplificándolo en los escenarios del país y del mundo. Su canto es hoy reconocido como un puente entre territorios, generaciones y públicos, demostrando que la tradición es una fuerza que dialoga con el presente.

    Nicoyembe
    Nicoyembe

    Con su recorrido por más de veinte países, Nicoyembe ha transformado la música colombiana en una experiencia colectiva, sostenida en la potencia de la voz, el cuerpo y la conexión directa con la gente. Su participación reafirma el sentido profundo del Festival Centro: reconocer a quienes han construido el camino, visibilizar las raíces afrocolombianas y celebrar una herencia cultural que sigue sonando con fuerza en el corazón de la ciudad.

    Un recorrido imperdible por el centro

    En el Festival Centro, el recorrido es claro: será la música la encargada de llevarnos a explorar escenarios públicos emblemáticos, otros que dialogan con la academia y esos que se esconden entre las calles empinadas del centro. Su programación se desarrollará en:

    ·       Muelle de la FUGA

    ·       Teatro Jorge Eliécer Gaitán

    ·       Teatro al Aire Libre La Media Torta

    ·       Plazoleta del Centro Nacional de las Artes

    ·       Auditorio Mario Laserna (Universidad de los Andes)

    ·       Teatro El Dorado (Universidad ECCI)

    ·       Teatro Crisanto Luque (Universidad ECCI)

    ·       Teatro Lourdes

    ·       La K-Zona

    ·       Casa Magola

    Además de crear un mapa sin igual para recorrer este sector de Bogotá, estas locaciones consolidan la experiencia de disfrutar de los sonidos de la diferencia en espacios creados y pensados para distintos públicos, habitando el territorio desde múltiples historias y articulando la pasión por la música en espacios diversos.

    Puedes leer: El Festival Centro rinde homenaje a Nicoyembe

    ¡Una programación pensada para todos!

    En esta fiesta musical nadie se queda por fuera, ni siquiera los más pequeños. Para su edición 2026, el festival propone una franja familiar donde el arte, la naturaleza y el juego se encuentran. En ella, a través de la voz y las historias de Tatiana Duplat, toda la familia podrá embarcarse en una aventura sonora para recorrer el Páramo de Chingaza, con herramientas sensibles y poéticas, que potencian la imaginación a favor del cuidado de nuestros ecosistemas.

    Por otro lado, Nicolás Ospina, pianista y compositor nominado al Latin Grammy, y su hija Laia, de 12 años, presentarán un espectáculo musical donde la improvisación y las canciones retratan las inolvidables aventuras de la infancia, un espacio perfecto para que los niños y las niñas jueguen y se acerquen a sus recuerdos con curiosidad y mucha diversión.

    Nicolas Ospina
    Nicolás y Laia Ospina

    Esta franja se desarrollará el sábado 31 de enero en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán desde las 11:00 a.m. con entrada gratuita. ¡Agéndese con sus amigos y familia!

    Pensar la música también es parte de vivirla

    Nada más importante para el circuito musical de Bogotá, que seguir fortaleciendo los proyectos de los artistas del presente, para inspirar a los creadores del futuro. Con esto en mente, el Festival Centro 2026 también se consolida como un espacio de intercambio académico para conversar y aprender sobre la creación musical, la industria, el territorio y las mediaciones culturales.

    Es por ello que dentro de su completa programación presenta su habitual Franja Académica, que este año se tomará el Centro Cultural Gabriel García Márquez, del 30 de enero al 1 de febrero, con masterclasses, conversaciones y talleres que amplían la experiencia del festival más allá de los shows musicales.

    Estos espacios contarán con interpretación en Lengua de Señas Colombiana, para hacer accesibles los contenidos. Recuerde que para participar de esta agenda se requiere inscripción previa, pues serán cupos limitados, los links de inscripción se encuentran en el link de la bio de la cuenta del Festival Centro en Instagram.

    Ahora sí, ¡con esta guía esencial no hay pierde! Invite a sus amigos o familia, para parcharse el festival como nunca antes, con la música liderando la agenda y disfrutando de los espacios que el corazón de la ciudad reserva para las artes y la cultura. 

    ¡Y ustedes podrán disfrutar este 1 de febrero de la transmisión de Canal Capital! 

    Disponible en:

    • Claro 116 • ETB 256 • DIRECTV 143 •Movistar 164 y 113 • TDT • TIGO 105 • canalcapital.tv

    ¡Nos vemos en el centro para amplificar los sonidos de la diferencia!

    *Contenido financiado por el Fondo Único de TIC.

  • La Ciclovía de Bogotá se renueva en 2026 con nuevas experiencias para los usuarios

    La Ciclovía de Bogotá se renueva en 2026 con nuevas experiencias para los usuarios

    En 2026 la Ciclovía de Bogotá tendrá novedades orientadas a mejorar la cobertura, la experiencia de los usuarios y la operación del programa en el espacio público, por medio del fortalecimiento y ampliación de servicios.

    Con más de 50 años de historia y más de 1.5 millones de usuarios que recorren la ciudad cada domingo y festivo, la Ciclovía se ha convertido en un programa fundamental para el fomento del bienestar físico, la movilidad sostenible y la integración social.

    El impacto de la Ciclovía en cifras

    De acuerdo con datos presentados por el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) durante la jornada del 18 de enero de 2026, tradicionalmente reconocida como la Ciclovía de mayor afluencia del año, se evidenció el alcance del programa:

    • Se registraron 2.363.181 trayectos, superando los más de 2,2 millones del año anterior.
    • Del total, 1.667.064 trayectos se realizaron en bicicleta; 638.329 caminando; 49.356 en patines, y 8.432 en otros modos.
    • En cuanto a la participación por género, se registraron 710.079 trayectos de mujeres y 1.653.102 de hombres.

    Lea también: 50 años de la ciclovía de Bogotá: un legado de inclusión y actividad física para los bogotanos

    Novedades de la Ciclovía de Bogotá para 2026

    Durante enero y febrero de 2026, 40 nuevos aliados complementarán la oferta de alimentos en la Ciclovía; mientras que entre mayo y junio, 10 nuevas unidades fortalecerán los servicios de ciclotaller y venta de accesorios.

    Las estaciones recreativas reforzarán el enfoque familiar e incluyente de la Ciclovía, gracias a la incorporación del mural ‘Stand de los Juegos’ como una propuesta de cocreación, junto a un circuito de juegos, Walk Bike, entre otras dinámicas lúdicas.

    A través del programa ‘Corre con seguridad’, quienes trotan en los corredores de la Ciclovía contarán con orientación para una preparación progresiva y segura, con recomendaciones prácticas y asesoría especializada que prevenga lesiones y mejore la calidad de los entrenamientos.

    Con puntos itinerantes y el apoyo de la Unidad de Ciencias Aplicadas al Deporte (UCAD) y el programa de Rendimiento, Talento y Reserva Deportiva, la estrategia tendrá dos módulos:

    • Rendimiento: con contenidos como calentamiento, gesto técnico y fases de la carrera.
    • Salud: con recomendaciones para mejorar el bienestar y alimentación.

    “A esto se suma el avance hacia una operación más sostenible, con certificación de Carbono Neutro prevista para agosto, y la renovación total de la señalización, porque queremos que cada domingo y festivo la ciudad viva una experiencia llena de actividad física, convivencia y bienestar en el espacio público”, explicó Daniel García Cañón, director del IDRD.

    Le interesa: 5 datos que quizás no sabías de la Ciclovía de Bogotá en sus 50 años de historia

    Asimismo, contemplan propuestas de innovación ambiental, las cuales señalaron que están sujetas a viabilidad, como educación ambiental urbana e infantil (Walk Bike), fortalecimiento del compostaje con universidades y empresas, y jornadas de plogging, una actividad que fusiona el ejercicio físico y la recolección de basura.

    En cuanto a seguridad y operación, en 2026 el IDRD espera completar el cambio del 100% de las vallas de señalización, en coherencia con el Manual de Señalización Vial 2024 del Ministerio de Transporte, una actualización que incluye el color magenta para un evento temporal, retroreflectividad y pictogramas acordes a la norma vigente.

    Por su parte, la Escuela de la Bici ampliará su presencia en la ciudad durante 2026, consolidando una red de atención con puntos fijos e itinerantes que permitirán llegar a más ciudadanos:

    • 39 puntos permanentes en las 20 localidades de Bogotá.
    • 11 itinerantes en Manzanas del Cuidado.
    • 5 itinerantes en la Ciclovía.

    “Los puntos itinerantes en Ciclovía estarán ubicados en carrera 24 con calle 42, avenida Boyacá con calle 138, calle 54 sur con carrera 95ª y se les sumarán los de la carrera 50 con calle 3 (referencia Parque El Sol) y carrera 9 con calle 116”, informó el IDRD.

    Adicionalmente, a través de la estrategia Escuela 2.0, el IDRD proyecta ampliar la cobertura del programa hasta alcanzar 40 puntos permanentes, fortaleciendo su despliegue territorial y consolidando su impacto en la formación, el uso seguro de la bicicleta y la movilidad activa en la ciudad.

  • Ruido, tinta y rebeldía: hablamos de punk en La Nevera Sonora

    Ruido, tinta y rebeldía: hablamos de punk en La Nevera Sonora

    Imagínate tener diecisiete años en una ciudad gris, donde el futuro parece una palabra vacía. Las fábricas cierran, los empleos se esfuman y las promesas de progreso se sienten como un mal chiste. Pero en medio de ese paisaje, en la Inglaterra de mediados de los setenta, un grupo de jóvenes decide responder al silencio con ruido, iniciando uno de los movimientos sociales y culturales más importantes de la historia: ¡el punk!

    Como una fuerte patada contra el sistema, un grito desafinado de inconformidad prendió fuego a la música en 1976 cuando la agrupación londinense Sex Pistols, lanzó ‘Anarchy in the U.K.’, su primer sencillo.

    Un llamado a la rebeldía contra el sistema, la autoridad y el consumismo para toda una generación que estaba dispuesta a romper las reglas y crear su propio presente.

    Puedes leer: Portadas icónicas que cambiaron la historia de la música

    Si bien es considerada una de las canciones precursoras del movimiento, no podemos negar que fue ‘God Save the Queen’ la que los puso realmente en el mapa, un «anti himno» del himno nacional británico para criticar sarcásticamente a la monarquía y al orden político tradicional.

    El movimiento punk atravesó fronteras e hizo lo propio en el continente americano, donde los jóvenes, específicamente de la ciudad de Nueva York, también estaban buscando formas de sacar la ira que sentían ante un ambiente político convulso por las guerras, la falta de oportunidades y los pocos espacios de encuentro para la diversión.

    En 2 minutos con 15 segundos, la banda liderada por el mítico Joey Ramone, condensó ese sentir en la enérgica ‘Blitzkrieg Bop’, ubicada por muchos como la primera canción del género punk rock, una melodía llena de distorsión y rebeldía que incluso hoy desata la energía de quien la escucha.

    Pero, como suele pasar con la historia oficial, hay una versión que quedó fuera del mapa de los inicios de este género musical, y es que el punk ya había nacido en Latinoamérica para esa época, aunque nadie lo llamara así todavía.

    En 1964, un grupo limeño llamado Los Saicos lanzó ‘Demolición’ y prendió la chispa. Con guitarras desbordadas, gritos salvajes y una letra que decía “¡Echemos abajo la estación del tren!”, crearon el molde del punk para el sur del continente, sin saberlo.

    Te puede interesar: La Nevera Sonora: el viaje por la escena electrónica de Bogotá

    Al igual que los Sex Pistols y los Ramones, eran una banda de barrio, sin pretensiones, pero con toda la energía del “hazlo tú mismo”.

    El punk no es solo música, es una forma de vida

    La incidencia del punk en la música cambió para siempre la idea de lo que significa hacer arte. Su lema “Do It Yourself” (DIY, por sus siglas) rompió el molde de la industria musical y de paso el de la cultura tradicional. Las bandas ya no necesitaban un sello discográfico ni un productor, bastaba con conseguir una guitarra prestada, un micrófono barato y muchas ganas de gritar.

    Más allá de un lema que empezó a trasladarse a la vida cotidiana de quienes se empezaron a identificar con el movimiento punk, el DIY también se convirtió en una filosofía política donde cualquiera era capaz de crear, comunicar y organizarse sin depender de un poder adquisitivo elevado o de grandes organizaciones.

    Además: Ekhymosis: la banda con la que juanes abrió camino en el rock

    Gracias a eso, los punks empezaron a hacer sus propios conciertos en sótanos y bares pequeños, a imprimir sus fanzines y a vender carteles y camisetas serigrafiadas en las calles.

    Acciones que fueron llevando al punk a convertirse también en una comunidad. Caótica, diversa, muchas veces contradictoria, pero siempre unida por la búsqueda profunda de autenticidad y libertad en contraposición a la apatía.

    Una comunidad que hoy sigue viva en sellos independientes, colectivos autogestionados, ferias gráficas y bandas que graban desde sus cuartos: nuevas formas de ruido que mantienen encendida la chispa del DIY, en pleno siglo XXI.

    Foto Sex Pistols

    Grupos y discos punk, que marcaron el camino

    Además de las canciones que fueron la chispa con la que el movimiento punk explotó, hay grandes discos que condensan las historias y el sentir de los jóvenes de la época.

    Entre nuestras bandas de referencia encontramos el álbum homónimo de los Ramones, publicado en 1976; y por supuesto, el Never Mind the Bollocks (1977) de los Sex Pistols cambió la historia.Dos años después, se sumó al movimiento The Clash con su disco London Calling.

    En Estados Unidos, Dead Kennedys lanzaron Fresh Fruit for Rotting Vegetables (1980) y Black Flag sacudió California con Damaged (1981), el manifiesto del hardcore. Cada uno representaba una forma distinta de rabia: política, existencial, juvenil.

    Y de esa mezcla nacieron nuevas ramificaciones del género como:

    • Post-punk
    • Anarcopunk
    • Punk feminista
    • Ska-punk
    • incluso el grunge, que tomaba muchos de sus elementos clásicos como inspiración.

    A lo largo de las últimas décadas, medios como la revista Rolling Stone y el portal web especializado Consequence of Sound han coincidido en tener estos discos mencionados como parte de sus listados de bandas y discos más influyentes del género, y no simplemente por nostalgia, sino como un reconocimiento a los sonidos que siguen inspirando a agrupaciones contemporáneas que están llevando ese legado de la estridencia a nuevas generaciones con otros contextos en los cuales levantar la voz.

    Lee también: Iggy Pop en Bogotá: la historia que tardó 15 años en contarse

    Además, son el punto de partida perfecto para entender cómo el punk se convirtió en un movimiento global.

    Punk a la colombiana

    A medida que esas explosiones sonoras y gráficas se multiplicaban en Europa y Estados Unidos, el punk dejó de ser un fenómeno local para convertirse en un lenguaje global de inconformidad.

    Sus transformaciones viajaron como señales de radio clandestinas, saltando fronteras, inspirando escenas enteras y demostrando que la rebeldía podía tomar otras formas sin perder su filo. 

    Y en ese ruido que cruzaba océanos, Colombia empezó a escuchar su propio llamado: un país atravesado por tensiones políticas y desigualdades donde el punk no llegaría como una moda, sino como una herramienta urgente para nombrar la violencia política, la censura y la desigualdad que definieron la escena nacional de los años ochenta y noventa. 

    En casetes piratas, revistas contrabandeadas y fanzines que se pasaban de mano en mano. Bandas como I.R.A. en Medellín, La Pestilencia, Polikarpa y sus Viciosas y Morgue en Bogotá o L.M.P. en Cali, convirtieron la frustración en canción. Tocaban en garajes, colegios y parques con cero producción o marketing, únicamente motivados por la urgencia de conectar.

    Desde entonces, el movimiento ha crecido muchísimo a lo largo del país, entregando con el paso del tiempo nuevos proyectos que también renuevan y fusionan las raíces del punk con avances tecnológicos o, incluso, con otros géneros musicales cercanos que hagan más fuerte su distorsión.

    En La Nevera Sonora, te compartimos un listado de 10 bandas de punk colombiano para empezar una exploración sonora desde sus inicios hasta el presente:

    El diseño como grito: la estética punk

    El punk no solo cambió la música, también reinventó el lenguaje visual. Desde sus inicios, la estética del movimiento tuvo un papel fundamental y fue quizá el diseñador Jamie Reid, quién empezó a rompió el orden gráfico con sus letras recortadas, sus colores estridentes y sus collages que parecían gritar desde cada página.

    Puedes leer: Audiencias Capital: punk y comunidad en La Nevera Sonora

    Sus portadas para los Sex Pistols no fueron simples imágenes promocionales, fueron declaraciones políticas que mezclaban irreverencia, sátira y caos.

    En paralelo a su trabajo, la revista Punk, creada en Nueva York en 1976 por John Holmstrom, convirtió la gráfica en crónica viva del movimiento al unir ilustración, cómic, fotografía cruda y tipografías torcidas que se burlaban de cualquier idea del diseño estándar.

    Iniciativa a la que se sumaron otros proyectos como la revista Punk Planet, fundada en Chicago por Daniel Sinker, que operó de 1994 a 2007 y que cubría una amplia gama de temas dentro de la subcultura punk, incluyendo música, política, feminismo y derechos laborales (En este link puedes recorrer todos sus números).

    El estilo punk destrozó las reglas clásicas. No existía la alineación perfecta ni el blanco limpio, existían las fotocopias sucias, el ruido visual y la tipografía hecha a mano. Cada afiche era una explosión de urgencia y cada fanzine un manifiesto gráfico.

    En ellos convivían la política, el feminismo, el cómic, las críticas al sistema y las confesiones de adolescentes que encontraban en el papel un espacio para expresarse sin filtros. No eran productos editoriales: eran armas culturales hechas con tijeras, pegamento y una fotocopiadora, que se tomaban y perduraban en el espacio público.

    Fue así como la serigrafía también se convirtió en un gesto político. Imprimir tu propio mensaje, con tus propias manos, era una forma de decir: “No necesito que nadie lo apruebe”.

    Camisetas, afiches y stickers circularon siguiendo la tradición del hazlo tú mismo, inspirando a generaciones completas de diseñadores, fotógrafos e ilustradores que entendieron que el diseño no solo comunicaba, también era capaz de movilizar a todo un colectivo.

    Irreverencia punk

    En Bogotá, esa energía gráfica siempre ha estado presente. Ilustradores como Pegatina Criolla tomaron el color, el humor, y lo absurdo para crear ilustraciones que actualizan la irreverencia punk en clave local, mientras que estudios como Mala Influencia recuperan el collage, la tinta y la calle como trincheras de creatividad y crítica social.

    La gráfica punk colombiana tiene su propio acento y demuestra que, aunque la escena ha cambiado, sigue viva la misma necesidad de representar a través de las imágenes aquello que aún incomoda, provoca y necesita ser dicho.

    La moda punk fue una revolución estética que caminaba por las calles. No se trataba solo de ropa, sino de convertir el cuerpo en un manifiesto a través de elementos destacados como las chaquetas de cuero, los pantalones rotos y las botas militares, decorados con parches pintados a mano que denunciaban, burlaban o celebraban aquello que la cultura dominante prefería silenciar. Cada elemento tenía una historia que el punk poco a poco empezó a convertir en un símbolo político.

    La cresta, quizá uno de los símbolos más poderosos del movimiento, tenía una carga histórica distinta. Se inspiraba en los guerreros mohawk, un pueblo indígena de Norteamérica cuya imagen quedó asociada a la fuerza, la autonomía y la dignidad.

    Cuando los punks la adoptaron, la resignificaron como un grito visual contra el sistema con picos afilados con jabón o laca, colores fluorescentes y formas imposibles que desafiaban la gravedad. Llevar una cresta era un acto de confrontación y de orgullo, un gesto que convirtió a la cabeza en estandarte y al peinado en declaración política.

    En La Nevera Sonora exploramos su historia:

    Colombia y el punk

    En Colombia, la estética punk tomó su propio camino, moldeada por el clima, la economía y la creatividad de sus ciudades. Las crestas, las chaquetas que se intervinieron con pinturas caseras y los parches se conseguían en mercados populares como San Victorino en Bogotá.

    En los noventa, vestirse punk en la capital era desafiar la mirada de los desconocidos, pero también era reclamar un espacio propio.

    Hoy esa apuesta sigue viva en bares de punk de la ciudad, en las filas para entrar a toques ocultos y, sobre todo, en festivales como Rock al Parque y Punk al Parque, donde la calle, la música y la moda se mezclan para demostrar que la rebeldía sigue teniendo cuerpo, color y un estilo que no pide permiso.

    Casi cincuenta años después, el punk sigue ahí. No como una moda vintage, sino como una actitud que se cuela en la ropa reciclada, en los colectivos autogestionados, en los proyectos que desafían al algoritmo y a la industria musical. Vive en cada persona que crea sin pedir permiso, que protesta desde el arte, que arma comunidad incluso en medio del ruido.

    El punk nos enseñó que no hace falta tenerlo todo para decir algo poderoso: basta una idea, una hoja, una guitarra o una pantalla. Y aunque el sonido cambie, la esencia sigue intacta como una forma feroz de demostrar en qué creemos.

  • ‘7 días en La Habana’: un retrato íntimo de la ciudad que nunca se detiene

    ‘7 días en La Habana’: un retrato íntimo de la ciudad que nunca se detiene

    La Habana es el punto de encuentro de esta película coral que observa la ciudad desde adentro, sin postales prefabricadas ni recorridos turísticos. El largometraje está construido a partir de siete cortos, uno por cada día de la semana, dirigidos por distintas miradas que se cruzan para componer un retrato contemporáneo de la capital cubana: viva, contradictoria y en permanente transformación.

    Siete miradas para entender La Habana

    La película se articula como un mosaico de historias cotidianas que transcurren a lo largo de una semana en La Habana.

    Cada corto, se centra en personajes distintos y en momentos aparentemente simples de la vida diaria, pero juntos conforman una visión amplia de la ciudad y de quienes la habitan.

    Los directores se proponen capturar la energía que define a La Habana actual: sus barrios, sus generaciones, sus ambientes y sus culturas. Espacios emblemáticos como el Hotel Nacional o el Malecón aparecen no como escenarios turísticos, sino como lugares vivos donde se cruzan rutinas, afectos y tensiones.

    Puedes leer: ‘Las Horas Contadas’ en Canal Capital

    Un hilo narrativo recorre el conjunto: la llegada de un empresario extranjero que viaja a la ciudad para contratar a una artista y termina enamorándose de una mujer cubana. A partir de esa excusa, la película se abre a múltiples reflexiones:

    • Cómo se vive hoy en la capital de Cuba
    • Qué tradiciones permanecen, cuáles cambian
    • Cómo se adaptan sus habitantes a una ciudad que avanza a un ritmo acelerado.
    Cine Capital 7 días en La Habana

    Lo que hace imperdible a siete días en La Habana

    • Una mirada sin postales

      Se aleja de los clichés turísticos para concentrarse en la vida real: qué comen sus habitantes, cómo se relacionan, qué sueñan y qué esperan del futuro.
    • Siete miradas, una sola ciudad

      Cada corto tiene una sensibilidad distinta, pero todos dialogan entre sí para construir un retrato plural y honesto de La Habana.
    • Un recorrido día a día

      Su estructura fragmentada permite caminar la ciudad durante siete jornadas, descubriendo capas, contrastes y transformaciones.
    • La fuerza de lo cotidiano

      Observa, escucha y acompaña a sus personajes, encontrando en los pequeños gestos la clave para entender el alma de una ciudad en constante cambio.

    ‘7 días en La Habana’ se toma la noche del sábado 18 de enero a las 9:30 p. m. con una proyección pensada para dejarse llevar por su mirada coral y su pulso urbano. Podrá verla en www.canalcapital.tv y a través de Claro 116, ETB 256, DIRECTV 143, Movistar 164 y 113, TDT y Tigo 105.

  • Los juegos populares que resisten en Bogotá

    Los juegos populares que resisten en Bogotá

    En Bogotá, los juegos tradicionales como el tejo, la rana o la bolirana siguen siendo más que un pasatiempo. Son prácticas vivas que revelan la historia rural, indígena y comunitaria de la ciudad. En medio del concreto y la velocidad, estas formas de juego conservan un espíritu ancestral que ha sabido adaptarse al pulso urbano sin perder su esencia.

    El tejo, también conocido como turmequé, es quizá el más emblemático. Reconocido como deporte nacional de Colombia, su origen se remonta a las culturas muiscas que habitaron la altiplanicie cundiboyacense hace más de 500 años.

    En esa época, lanzar un disco de oro, el zepguagoscua, hacia un blanco no era solo un desafío de puntería. Era un acto ritual, una forma de invocar a los dioses y sellar lazos comunitarios. Hoy, el eco de esa práctica se mantiene en canchas repartidas por toda la ciudad, donde el sonido del tejo al estallar aún convoca a amigos y familias.

    Puedes leer: Por qué visitar el Museo de la Ciudad Autoconstruida

    Otro clásico es el juego de la rana, una prueba de precisión que consiste en lanzar pequeñas fichas de hierro o bronce hacia una mesa perforada con distintos agujeros, algunos con obstáculos que aumentan la dificultad. La escena es familiar en comercios y centros recreativos de Bogotá, donde sigue siendo símbolo de destreza y camaradería.

    De la rana deriva la bolirana, una variación local que también exige puntería, pero incorpora elementos propios del ambiente bogotano. Aunque ambos comparten la mecánica de lanzar discos hacia una figura metálica, La bolirana ha desarrollado su propio carácter, convirtiéndose en una expresión distintiva de la capital.

    Estas tradiciones, nacidas en el campo y ligadas a las faenas agrícolas y a las celebraciones comunales, migraron a la ciudad con el tiempo. Pasaron de los patios y plazas rurales a las esquinas de los barrios bogotanos, donde hoy sobreviven entre bares, canchas reglamentadas y clubes deportivos. En muchos de estos espacios, los juegos ya no son solo una distracción: funcionan como verdaderos refugios de memoria y resistencia cultural.

    En la Bogotá contemporánea, donde la vida digital gana terreno y el ocio se transforma, el tejo, la rana y la bolirana se resignifican como símbolos de identidad popular. Representan el encuentro entre pasado y presente, entre lo rural y lo urbano. Son, en últimas, una forma de recordar que el juego, ese gesto tan humano de lanzar, compartir y celebrar, sigue siendo un lenguaje que une a la ciudad con su historia.

    *Contenido financiado por el Fondo Único de TIC.

  • Bad Bunny, la estrella que brillará en el Super Bowl LX

    Bad Bunny, la estrella que brillará en el Super Bowl LX

    El cantante puertorriqueño Bad Bunny será el protagonista del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, que se realizará el 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California.

    El artista, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, se ha consolidado como una de las figuras más influyentes de la música urbana y el reguetón a nivel mundial. Su estilo, letras y conexión con el público lo han convertido en un ícono que ha llevado el idioma español a escenarios internacionales.

    Bad Bunny inició su carrera subiendo canciones a internet, hasta que su sonido innovador lo llevó a colaborar con artistas de talla mundial y a romper récords en plataformas digitales. Con álbumes como Un Verano Sin Ti y El Último Tour del Mundo, ha liderado las listas de Billboard, conquistando el mercado angloparlante sin dejar atrás sus raíces latinas.

    A lo largo de su carrera, ha ganado tres premios Grammy y varios Latin Grammy, destacándose por ser un artista versátil que fusiona géneros como trap, reguetón, pop y rock alternativo. 

    La presentación en el Super Bowl será producida por Apple Music, la NFL y Roc Nation, y se espera que combine sus temas más emblemáticos con un despliegue visual de gran escala. Su último trabajo discográfico, ‘Debí tirar más fotos’, ha sido aclamado por la crítica, y es muy probable que varias de sus canciones formen parte del esperado show. 

    El legado latino dentro del medio tiempo del Super Bowl ha sido cada vez más visible. Figuras como Gloria Estefan, Enrique Iglesias, Christina Aguilera, Shakira, Jennifer Lopez, J Balvin y el propio Bad Bunny han llevado el idioma español, la energía caribeña y el orgullo latino a millones de espectadores en todo el mundo.  Estas presentaciones no solo han sido celebraciones musicales, sino también demostraciones de identidad y representación, abriendo el camino para que nuevas generaciones brillen con fuerza.

    Puedes leer: Bogotá y sus museos: una ruta para perderse con gusto entre historias, arte y memoria

    El Super Bowl LX promete ser un evento inolvidable, y con Bad Bunny en el escenario, la energía latina sin duda se tomará el show más visto del planeta. 

    Por eso, La Nevera Sonora no podía dejar pasar este gran momento musical. No se pierda La Nevera Sonora, un nuevo capítulo cada semana viernes a las 5:30 p.m., con repetición a las 9:00 p.m. y el domingo a las 6:00 p.m. 

  • Una vuelta a casa cuando ya casi no hay tiempo en ‘Las Horas Contadas’

    Una vuelta a casa cuando ya casi no hay tiempo en ‘Las Horas Contadas’

    El sábado 17 de enero, con funciones a las 5:30 p. m. y 9:00 p. m., llega ‘Las horas contadas’, la ópera prima del director caleño Guido Jácome, un largometraje que pone el foco en la fragilidad de la vida y en las segundas oportunidades que a veces llegan demasiado tarde.

    La película sigue a Camilo Andrade, un hombre marcado por el alcohol y por una cadena de decisiones equivocadas que lo han dejado al borde de la muerte. Tras varios años de ausencia, regresa a su casa con los sueños rotos y el objetivo de despedirse de su familia, pedir perdón por el silencio y tratar de hacer las cosas bien antes de partir.

    Puedes leer: Maradona by Kusturica en Canal Capital

    La historia tiene un trasfondo profundamente personal. Jácome dedica esta obra a su madre y a su cuñado, quienes fallecieron con apenas un mes de diferencia, un hecho que atraviesa el relato y le da un tono íntimo y honesto.

    ¿De qué trata?

    Las horas contadas narra el regreso de un hombre a su lugar de origen para enfrentarse a su pasado. Es un viaje emocional donde el perdón, la culpa y la reconciliación se cruzan en un momento límite, cuando el tiempo ya no juega a favor.

    Afiche Las horas contadas

    ¿Por qué te va a enganchar esta película?

    • No idealiza la redención ni maquilla los errores.
    • Propone una mirada cruda y sensible sobre la vida cuando se desmorona.
    • Presenta un personaje que no busca salvarse, sino cerrar ciclos.
    • Apuesta por un cine íntimo, directo y profundamente humano.
    • Incomoda, pero al mismo tiempo conecta.

    ‘Las horas contadas’ llega a la pantalla de Canal Capital este sábado 17 de enero, con funciones a las 5:30 p. m. y 9:00 p. m. Podrá verla en www.canalcapital.tv y a través de Claro 116, ETB 256, DIRECTV 143, Movistar 164 y 113, TDT y Tigo 105.

  • Capitán Centella: el héroe enmascarado llega a Capital

    Capitán Centella: el héroe enmascarado llega a Capital

    El martes 13 de enero, a las 5:00 p. m., la pantalla de Canal Capital se abre como un viejo baúl de recuerdos. Capitán Centella regresa con episodios de lunes a sábado, trayendo consigo el eco de una época en la que los héroes se construían a pulso y a toda velocidad.

    Una doble vida al servicio de la justicia

    Jurō Iwai es detective privado de día y, cuando cae la noche, se convierte en Centella: un justiciero silencioso que no pide aplausos. Artes marciales, estrategia y un compromiso inquebrantable con la justicia son sus armas frente a villanos que amenazan la calma de la ciudad.

    Puedes leer: De un secreto oscuro a ganar 4 Premios Goya: Por qué no puedes perderte “El Bola” este 11 de enero – Canal Capital

    Primero se escucha la motocicleta y ese faro rojo que corta la noche, luego aparece la capa bicolor moviéndose al viento, el traje blanco intacto y, finalmente, el casco con la media luna dorada. Ver a Capitán Centella es volver a una época en la que la justicia tenía rostro, ritmo y siempre llegaba justo a tiempo. Estrenada en Japón en 1958, la serie fue pionera del tokusatsu, un género japonés de acción real que combina efectos especiales, héroes enmascarados y luchas contra el mal, y que dio origen a todo un linaje de superhéroes.

    De japón a Bogotá

    Hoy, décadas después y tras su adaptación al anime, Capitán Centella cruza fronteras y llega a Bogotá a través de Canal Capital, recordándole a la ciudad que la nostalgia también puede ser una forma de justicia en pantalla.

    Capitán Centella no solo lucha contra villanos, también protege secretos, rescata a los inocentes y convierte cada noche en una pequeña leyenda urbana. Cada capítulo es un recorrido por aventuras que combinan ingenio, ritmo y un toque de magia que solo los héroes clásicos podían ofrecer.

    La chispa que te va a atrapar

    • No es solo nostalgia: revive la emoción de mirar la pantalla sin saber qué pasará en el siguiente segundo.
    • Cada episodio sorprende con giros inesperados y escenas que despiertan la imaginación.
    • Los gadgets de Centella, ingeniosos y casi imposibles, hacen que cada aventura sea única.
    • Ver a Centella es volver a la fascinación de la infancia, donde la noche se llenaba de suspenso, emoción y diversión.
    • Cada triunfo del héroe se siente como propio, recordando que la justicia siempre puede brillar.

    La cita con este clásico será el martes 13 de enero a las 5:00 p. m., cuando Capitán Centella llegue a la pantalla. La serie se emitirá con un episodio de lunes a sábado y podrá verse en www.canalcapital.tv y a través de Canal Capital en Claro 116, ETB 256, DIRECTV 143, Movistar 164 y 113, TDT y Tigo 105.

Signos en red Signos en red